Analistas

Un compañero de fórmula (no tan) serio y (no tan) honesto

Paul Ryan para vicepresidente, o tal como dijo Mitt Romney durante la conferencia de prensa donde presentó al Sr. Ryan como su compañero de fórmula, “el próximo presidente de Estados Unidos”.

Hay mucha especulación en la carrera: ¡Es un desastre! ¡No, desvía la conversación de Bain y de las declaraciones de impuestos que faltan! No tengo idea de quién tenga razón.

Lo que sí sé es que cualquiera que crea que la cuidadosamente cultivada imagen del Sr. Ryan de hombre honesto, valiente y experto en administración pública está completamente engañado. El Sr. Ryan, de hecho, es un gran fraude al que no le importa para nada la responsabilidad fiscal y cuyas propuestas de política son chapuceras y deshonestas. Por supuesto, esto significa que le irá perfectamente bien a la campaña de Romney.

Como dije, no tengo idea de qué efecto tendrá políticamente. Pero parece una medida tomada desde la debilidad, no desde la fortaleza; Romney obviamente sintió que necesitaba un vicepresidente para que la gente dejara de hablar de él.

El verdadero blanco

Permítanme aclarar lo que realmente creo que está detrás de la selección de Paul Ryan como nominado vicepresidencial. No tiene que ver con satisfacer a la base conservadora, que de todas formas estaba motivada con el odio a Obama; no tiene que ver con reenfocarse en los temas, porque el Sr. Ryan y el Sr. Romney están decididos a evitar cualquier mención a detalles cruciales sobre sus planes. Tiene que ver con explotar la credulidad y vanidad de los medios de comunicación, de forma muy parecida a lo que hizo el Presidente George W. Bush en 2000.

Al igual que el Sr. Bush en 2000, el Sr. Ryan tiene una reputación completamente inmerecida en los medios de comunicación de tipo rudo y honesto, en el caso del Sr. Ryan suplementado con una reputación de verdadero experto en administración pública. Nada de esto tiene base en la realidad; el tan nombrado plan del Sr. Ryan, lejos de ser una solución real, depende crucialmente de cosas que aparecen por arte de magia – enormes aumentos en los ingresos ocasionados por cerrar lagunas no especificadas, enormes recortes en el gasto logrados en formas no mencionadas.

Entonces, ¿de dónde viene la reputación del Sr. Ryan? Como dije, se debe a que muchos comentaristas quieren contar una historia sobre la política estadounidense que los hace sentir y verse bien – una historia donde ambos partidos tienen igual de culpa en nuestro estancamiento nacional, y donde dichos comentaristas están por arriba de todo.

Esta historia requiere que haya políticos conservadores buenos, honestos y técnicamente conocedores para que pueda señalarlos y decir cuánto los admira, incluso si discrepa con algunas de sus ideas. Después de todo, a menos que prodigue elogios sobre algunos conservadores, no aparentará ser alguien noblemente equilibrado.

El problema, por supuesto, es que es muy, muy difícil encontrar algún político conservador que realmente merezca esos elogios. El Sr. Ryan, con sus números no confiables (y postura de hecho bastante de línea dura respecto a temas sociales), ciertamente no es uno de ellos. Pero gran parte de los comentaristas decidió desde el principio que iba a presentar al Sr. Ryan en el papel de Conservador Serio y Honesto, y ha estado muy renuente a reconsiderar esa proyección a la luz de la evidencia.

Así que ese es el grupo de votantes al que apunta el Sr. Romney: no a un segmento importante del electorado, sino a un máximo de doscientos o trescientos – editores, reporteros, programadores y eruditos. Su esperanza que la injustificada reputación del Sr. Ryan de experto y honesto se transfiera a toda la boleta.

Entonces, un memorándum para los medios de noticias: ahora se han vuelto actores en esta campaña, no sólo reporteros. Mitt Romney no está buscando un debate sobre los temas en la mesa; al contrario, está apostando a que su credulidad y vanidad le permitan evitar un debate sobre estos temas, incluyendo la cuestión de su propia idoneidad para la presidencia.

Supongo que veremos si funciona.