Analistas

Ryan intenta proteger a los ricos de la economía sensacionalista

Una impresión que intenta crear Paul Ryan (diputado republicano que preside el Comité Presupuestario de la Cámara de Representantes) en su manifiesto presupuestario es que las lagunas que cerraría _ cualquiera que sean _ benefician principalmente al uno por ciento de hasta arriba, así que el presupuesto realmente no es tan contrario a Robin Hood como parece. 
 
Por cierto, sólo como acotación al margen: ¿soy el único al que le repugna la vulgaridad de las presentaciones del Sr. Ryan? Quiero decir, ni siquiera parecen análisis serios _ son puras gráficas sensacionalistas que parecen sacadas directamente del USA Today. Habla mucho de nuestra cultura mediática que tantos eruditos lo confundan con verdadera sabiduría. 
 
Pero volviendo al punto principal: esos números (que de hecho tienen que ver con "preferencias impositivas") vienen del Centro de Política de Impuestos (TPC, por sus siglas en inglés). Y si lee el informe del TPC, verá que las grandes preferencias fiscales que benefician al 1 por ciento superior son las tasas preferenciales a dividendos y ganancias de capital _ precisamente las tasas impositivas que el Sr. Ryan insiste en que no deben elevarse. 
 
Comparado con la mayor fraudulencia de depender de carne misteriosa para equilibrar el presupuesto, esto es secundario. Pero sigue siendo revelador. 
De conserjes y creadores de empleo 
Quiero dar seguimiento a lo que escribí sobre la economía de las tasas de impuestos de los ricos, en esta ocasión usando una comparación que a algunos les parecerá útil (sobra decir que pondrá furiosos a los sospechosos de siempre). 
 
Empecemos con un argumento de política: Los estadounidenses de clase media deberían, por interés propio, respaldar un enorme incremento en el Crédito Fiscal por Ingresos Percibidos, pese a que tendría un enorme costo presupuestal. ¿Por qué? Porque esto llevaría a un incremento en la mano de obra no calificada, bajando el precio de las cosas que compran los estadounidenses de clase media y elevando sus ingresos reales. 
Bueno, no creo que nadie esté dispuesto a presentar este argumento _ ni siquiera la gente a la que le gustaría que hubiese más ayuda para los trabajadores pobres. 
Si la meta es ayudar a la clase media, se debe ayudar a la clase media, no intentar una ruta circundante consistente en subsidiar la mano de obra de otro grupo con la esperanza de que las ganancias goteen. Ahora, consideremos otro argumento de política: 
Los estadounidenses de clase media deberían, por interés propio, apoyar impuestos para los ricos que estén muy por debajo de las tasas que maximizarían los ingresos. ¿Por qué? Porque las tasas fiscales más bajas fomentarán más esfuerzo de los ricos, lo que a su vez incrementará las ganancias de la clase media. 
 
Al contrario del primer argumento, es una afirmación que hace mucha gente _ esencialmente todo el Partido Republicano. ¡Pero es el mismo argumento! Una versión apela a subsidiar el trabajo no calificado para ayudar a la clase media; la otra llama a sacrificar ingresos potenciales obtenidos de los ricos, que en efecto es un subsidio a la mano de obra de élite, para ayudar a la clase media. Y ambas son decisiones económicas igualmente malas. 
Sólo para que quede claro: puede, si así lo desea, presentar argumentos morales al efecto de que no está bien adueñarse de las legítimas ganancias de los ricos para otros propósitos; discreparía, y argumentaría que la verdadera inmoralidad es dejar que sufran tantos compatriotas. 
 
Pero eso es un tipo de discurso muy distinto. Lo que la derecha afirma es que hay un argumento económico, no moral, a favor de bajar los impuestos de los ricos _ que volver al nivel de impuestos de Herbert Hoover para los que más ganan enriquece a todo mundo. 
Y la única forma de apoyar esa conclusión es apoyar que se generan enormes beneficios sociales cuando los ricos elevan sus esfuerzos, beneficios que de cierta forma no están igualmente presentes cuando los que están más abajo trabajan más o más duro.