Analistas

Políticos desinformados empujan a Estados Unidos hacia la austeridad

Algunos nos divertimos con una encuesta reciente de Business Insider en la que se revela que por amplio margen, la gente que creía saber un poco sobre el abismo fiscal pensaba que incrementaría el déficit, no que lo reduciría.

 

Jajaja – aunque de hecho siento mucha simpatía por los votantes ordinarios, quienes no siguen de cerca estas cosas pero saben que todas las personas importantes han estado advirtiendo durante años que el déficit presupuestal es Peor que Hitler o algo así. ¿Cómo se supone que saben que esa misma gente ahora está gritando que el déficit está cayendo muy rápido?
 
Siento menos simpatía por las personalidades políticas importantes que tampoco lo pueden entender.
 
Tal como lo señaló recientemente Jonathan Chait, un comentarista de la revista New York, Bobby Jindal – gobernador republicano de Louisiana que supuestamente es uno de los líderes intelectuales de su partido – escribió recientemente una columna de opinión para Político sobre el abismo que indudablemente da la impresión de que no tiene ni una idea de lo que se trata.
 
No hay nada en esa columna que siquiera indique que el problema que se vislumbra son reducciones al gasto e incrementos en los impuestos que achicarán el déficit muy pronto; y sus grandes ideas de política de hecho empeorarían el vuelco a la austeridad. No sólo es la idea de una enmienda de presupuesto equilibrado, que forzaría severa austeridad cada vez que la economía entre en recesión; poner un límite al gasto como porcentaje del producto interno bruto (PIB) haría lo mismo, porque habría que recortar el gasto cada vez que cayera el PIB.
 
Realmente hay que preguntarse cómo es que una personalidad política importante puede estar tan desinformada – pero hay que preguntarse aún más sobre el estado mental que induce a una persona a escribir una columna de opinión sobre un tema que no comprende para nada.
 
Pero esta no es la primera vez que le pasa algo así a una supuesta estrella del Partido Republicano. En las primeras etapas de las primarias republicanas, Tim Pawlenty – un conservador supuestamente cabal – publicó una columna de opinión en The Wall Street Journal basada en la premisa de que el empleo en el sector público estaba en auge; de hecho, se estaba desplomando. Y, por supuesto, Mitt Romney hizo declaraciones – sobre el 47 por ciento, sobre Bengasi – que claramente pensó eran inteligentes y bien informadas pero que, de hecho, fueron rotundamente falsas.
 
Creo que se debe al tema del cierre epistémico. Incluso gente de la derecha supuestamente bien informada saca sus “hechos” de sitios como la Fundación Heritage.
 
El Sr. Jindal probablemente nunca habla con alguien que le explique tranquilamente que el abismo fiscal es un problema porque, bueno, porque la economía keynesiana básicamente es correcta, y que realmente no se quiere tener austeridad en una economía deprimida.
 
Así que tiene una vaga noción de que tiene algo que ver con el fruto de la irresponsabilidad fiscal, cosa que no es así, y aparentemente cree saber lo suficiente como para pontificar. De hecho, es muy sorprendente – y otra vez, hace que simpatice más con los votantes confundidos, quienes tienen mejores excusas que los gobernadores actuales con ambiciones presidenciales.
 
Por qué está confundida la gente
 
Dean Baker, codirector del Centro de Investigación Económica y de Política, recientemente pescó a The Washington Post publicando una explicación bajo este título: “Preguntas sobre el abismo fiscal: puntos clave sobre la crisis de deuda nacional que se vislumbra”.
 
Bueno, si hay algo con lo que no tiene nada que ver la confrontación sobre el abismo fiscal es con una “crisis de deuda”. El problema – un enfrentamiento político que podría llevar a una dañina austeridad en una economía aún deprimida y en una trampa de liquidez – no tiene nada que ver ni con la deuda ni con los déficits; el peligro sería exactamente el mismo si Estados Unidos tuviera una presupuesto equilibrado o poca deuda.
 
Entonces, ¿qué está pasando? La respuesta es que la Gente Muy Seria – y en The Washington Post sólo hay gente de este tipo – ha pasado años gritando ¡Déficits! ¡Deuda! ¡Peligro!, y el personal de The Post no puede hacerse a la idea del hecho de que repentinamente una caída muy rápida en el déficit es lo que tiene atemorizada a esa misma gente.
 
Dice mucho sobre el estado de confusión que ha creado toda la táctica de miedo. Y si los que escriben los titulares en un periódico importante no lo pueden entender, ¿cómo podemos esperar que lo entiendan los votantes ordinarios?