Analistas

La campaña de Obama carece de foco

Edward Luce dice lo que muchos hemos estado pensando: hay una peligrosa falta de foco en la campaña de Obama, demasiado reminiscente a episodios previos.

El Sr. Luce, un columnista del Financial Times, escribió el 22 de abril: "En ausencia de un despegue, el Sr. Obama será vulnerable a la pregunta que Reagan presentó a los votantes en 1980 cuando convirtió a Jimmy Carter en un presidente de un solo mandato: '¿Están mejor que hace cuatro años?' El Sr. Carter realmente no tuvo respuesta. El Sr. Obama sigue luchando para encontrar la suya".

Sobre todo, el Presidente Obama no está contando una historia clara sobre la economía.
 
¿Cuál debería ser esa historia? Los defensores del Sr. Obama de hecho sí tienen una historia clara, que sigue más o menos así: se enfrentó a una economía muy mala y a una completa obstrucción política – cosa importante, por cierto, incluso cuando los demócratas controlaban ambas cámaras del Congreso, debido a las tácticas obstruccionistas. Así que hizo lo que pudo vía estímulo y otras políticas, y sacó a la economía del borde del abismo. Si no ha hecho más, bueno, tal vez pudo haber sacado un estímulo ligeramente mayor, tal vez pudo haber hecho más para ayudar con las viviendas, pero en general lo hizo bastante bien dado el ambiente político.
 
No entremos a la cuestión de si realmente pudo haber hecho considerablemente más. Por ahora, el punto es que no es la historia que la administración ha estado contando, en ningún momento. Primero insistió en que el estímulo, claramente inadecuado, era suficiente; después intentó varias frases publicitarias anodinas que nadie recuerda, y todas parecían implicar que nos está yendo perfectamente bien.
 
Presumiblemente, esto refleja el juicio del equipo político, que aparentemente cree que señalar la obstrucción transmite la impresión de debilidad, y que el tono feliz es mejor que una campaña "trumanesca" de atacar a los republicanos del Congreso que no hacen nada. Pero en estos últimos tres años no he visto nada que sugiera que el equipo político tenga alguna idea de cómo jugar este juego – y el tono feliz los deja completamente desprevenidos cada vez que le va mal a la economía.
 
Durante los últimos meses ha habido un evidente cambio hacia la complacencia, a la creencia de que la serie de buenos números laborales validará el tono feliz.
Es una apuesta que fácilmente puede hacer que el Sr. Obama pierda la elección.