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El prolongado deterioro del partido Republicano lleva a la irracionalidad: Krugman lo dice

El economista Brad DeLong señala que el partido que vemos en las primarias se ha formado desde hace un par de décadas: “Fui a Washington en 1993 para trabajar para lo que llamábamos el Departamento del Tesoro de Lloyd Bentsen como parte del sensato centro tecnócrata bipartidista”, escribió en un blog del 28 de febrero.

"Y en apenas dos meses – ¡dos meses! – concluí que la mejor esperanza para que Estados Unidos tuviera un gobierno tecnócrata cuerdo requería la eliminación del Partido Republicano de nuestro sistema político lo más rápido posible … Desde entonces nada me ha llevado a cuestionar o cambiar esa creencia – sólo a reforzarla". 

No puedo dejar de pensar en los más de diez años que he estado en las trincheras periodísticas. A principios de mi colaboración con The New York Times, sentí que no tenía otra opción más que señalar la molesta realidad de que toda la línea oficial del comentariado era totalmente equivocada. George W. Bush no era un tipo agradable, directo y honesto que casualmente era conservador; era un mentiroso en serie que pugnaba por una agenda de línea dura y que, entre otras cosas, deliberadamente engañó a Estados Unidos para que entrara en una guerra. 
 
Por ello se me etiquetó de "estridente". 
Más que eso: a lo largo de estos más de diez años se ha considerado maleducado y grosero, sin mencionar inaceptablemente partidista, sugerir que los partidos políticos no son simétricos – que, por ejemplo, la renuencia de los demócratas a recortar el Seguro Social y el Medicare no es equivalente a la consistente búsqueda del Partido Republicano de enormes recortes fiscales no financiables; que el deseo ocasional de los demócratas por poner la evidencia bajo una luz más favorable no es equivalente a la constante y cruda deshonestidad que emana de la derecha. 
 
Y se ha esperado que los expertos en buena posición convoquen a un bipartidismo que conlleve pretender que los políticos republicanos de hecho son del tipo de estadistas que el partido solía incluir, pero que ya no. 
Entonces, ahora vemos una contienda en las primarias donde la opción es entre una serie de "no Romneys" cuyos puntos de vista políticos y de política están locos de remate, por un lado, y el "no no Romneys" que tal vez sólo pretenda compartir esas opiniones. ¿Cómo sucedió esto? 
La respuesta, como sugiere el Sr. DeLong, es que sucedió hace mucho tiempo. 
 
El Partido Republicano no sólo ha tenido una mala suerte espectacular con su menú de candidatos; eso es lo que el partido ha sido durante décadas. 
Rick Santorum no es alguien que salió de la nada; siempre ha sido como lo ve ahora, y en sus días en el Senado era una figura central. Lo único que ha pasado es que los gestos finalmente han llegado al punto en que pretender que el Partido Republicano es razonable ya no es sostenible. 
Pero no se suponía que lo notara, hasta ahora.