Analistas

El débil argumento a favor de una burbuja de Trump

The New York Times

He estado pensando en eso; y sí, durante las primeras cinco horas tras la elección pensé, breve y equívocamente, que pronto vendría una crisis.

Pero, de cualquier forma, decidí analizar algunas cifras, y me sorprendí. Sigo pensando que los mercados están subestimando el riesgo de una catástrofe.

Pero no estoy tan seguro como antes de que haya una enorme burbuja de Trump estimulando a los mercados, porque cuando realmente analizamos los datos, las acciones del mercado han sido mucho menores que la publicidad exagerada.

Primero, las acciones han subido desde la elección. ¿Pero cuánto se han elevado en comparación con fluctuaciones previas? De hecho, no mucho (vea este gráfico: nyti.ms/2kJUzYo).

¿Qué hay de las tasas de interés reales? He estado argumentando que la creencia generalizada en un estímulo fiscal serio es equivocada, lo que significa que no se justificaría un incremento verdaderamente grande en las tasas de interés reales. Pero resulta ser que el movimiento no es tan grande: en este momento solo es de aproximadamente 30 puntos base, lo cual es congruente con un estímulo fiscal de tal vez un 1% del producto interno bruto. Sigue siendo alto, creo, pero no enorme.

Las expectativas inflacionarias también han aumentado, pero eso podría reflejar varios factores ajenos a Trump, como la creciente evidencia de que la economía realmente está cerca del empleo pleno.

Sigo pensando que los mercados son demasiado optimistas. Pero la verdad es que no se han movido ni remotamente tanto como lo sugiere la publicidad exagerada, así que el argumento a favor de un enorme efecto de Trump o una enorme burbuja de Trump es mucho más débil de lo que podría creerse.

Amigo, ¿dónde está mi política?

Lo que Trump ha hecho o intentado hacer durante las últimas semanas ha sido increíblemente malo. Pero dediquemos un poco de atención a lo que no parece estar pasando. ¿Alguien ha escuchado algo, cualquier cosa, sobre el desarrollo de la política interna?

Recuerden que, después de las elecciones, Wall Street decidió que íbamos a ver un gran impulso a la infraestructura y recortes de impuestos. Algunos analistas advertían que los progresistas debían prepararse para la posibilidad de que Trump se involucrara en un “keynesianismo reaccionario”. Se trazaron paralelos preocupantes entre el “Trumpismo” y la construcción de autopistas bajo “ya sabe quién”.

Pero si hay una equipo de trabajo de la Casa Blanca que esté preparando un plan de infraestructura, está muy bien escondido.

Mientras tanto, el reemplazo de la Ley de Servicio Médico Asequible sigue sin verse por ningún lado, y los republicanos del Congreso literalmente huyen cuando se les pregunta al respecto.

Los grandes recortes fiscales y los salvajes recortes a programas sociales siguen figurando mucho en la agenda republicana del Congreso, y el partido podría juntarlo todo, entregar el papeleo a Steve Bannon, estratega en jefe de Trump, y hacer que el presidente lo firme sin leerlo. Pero estoy empezando a preguntarme: seguramente el gobierno tenía planeado develar las cosas durante la luna de miel de Trump, con el público dispuesto a creer que todo se había hecho teniendo en mente los intereses de las personas comunes. Hasta el George W. Bush de antes del 11 de septiembre pudo contar con demócratas supinos y con la buena voluntad de los medios para embestir con sus recortes de impuestos.

¿Pero ahora? ¿Con una enorme desconfianza pública y los medios dispuestos a hacer un verdadero reporteo sobre la distribución de los recortes de impuestos? ¿Con el encaprichamiento de los medios con el Serio y Honesto Paul Ryan al menos temporalmente mellado por su ávido apoyo a la prohibición del ingreso de musulmanes y todo eso? Quizás el equipo de Trump de todas formas lo haga, pero parece mucho menos seguro que en noviembre.

En este momento, estoy empezando a preguntarme si habrá algún movimiento real en la política económica, en lugar de insultos aleatorios contra aliados.

Es raro que los mercados, hasta el momento, no estén reflejando nada de esto; básicamente no han cambiado respecto de los niveles que alcanzaron luego de la euforia inicial del Auge de Trump. Pero sin lugar a dudas la suerte ha cambiado, y ahora hay una verdadera posibilidad de que al menos en política interna nos espere un periodo de ruido, furia y tuits que no signifiquen nada.