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Economistas desencadenan un reino del error

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Luego que sus declaraciones de “keynesianismo es gay” lo metieran en problemas, Niall Ferguson, profesor e historiador de Harvard, hizo lo correcto y presentó una disculpa directa, sin excusas.

 

Desafortunadamente, parece que ha vuelto a lo de antes; ¡ayy!
 
Pero esto parece pedir una actualización de un tema del que he escrito ocasionalmente: la forma notable en que la Gran Recesión, al llevarnos otra vez a un mundo de persistente demanda inadecuada, ha desencadenado cierto tipo de reino del error entre los economistas y eruditos antikeynesianos. No estoy hablando de los escritorcillos a sueldo de siempre de la Fundación Heritage o del Instituto Cato; estoy hablando de gente con reputación seria por su investigación o por sus comentarios aparentemente juiciosos.
 
Ah, y por “error” no quiero decir “puntos de vista con los que discrepo”; quiero decir episodios crudos de resbalones conceptuales o empíricos, el tipo de cosas que los defensores de estos tipos (quienes tienen muchos defensores) no intentan justificar afirmando que estaban en lo cierto, sino afirmando que no dijeron lo que de hecho sí dijeron.
 
Ahora, pocos han igualado el increíble arco de banalidad del Sr. Ferguson. Pero aun así, considere la  lista de errores de estos economistas y eruditos:
 
1. Robert Barro señalando la caída en el gasto privado durante la II Guerra Mundial como evidencia de que los multiplicadores son chicos, de alguna forma olvidándose del racionamiento y de todo eso.
 
2. John Cochrane y Eugene Fama confundiendo identidades con relaciones causales, y reinventando la falacia de la Ley de Say (que el gasto gubernamental financiado con deuda desplaza una cantidad igual en gasto privado, incluso si la economía está deprimida).
 
3. Robert Lucas malentendiendo la equivalencia ricardiana.
 
4. Robert Samuelson y Olli Rehn afirmando que John Maynard Keynes no hubiera sido keynesiano dados los niveles actuales de deuda, sin haber revisado la deuda británica real en la década de 1930 (mucho mayor que la actual).
 
5. John Taylor igualando la política de la Reserva Federal de contener las tasas de interés con un techo al precio de, digamos, el alquiler de departamentos.
 
Y estoy seguro que estoy pasando por alto a otros.
 
Entonces, si fuéramos el Sr. Ferguson supongo que tendría que buscar algún tipo de explicación psicosexual.
 
Señalaría que ninguno de estos tipos tiene barba. ¿Cuestiones de masculinidad?
 
De cualquier forma, es muy notable. 
 
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