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Ahora no es momento de convencionalismo en la Fed

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Christy Romer, expresidenta del Consejo de Asesores Económicos del Presidente Barak Obama, dio hace unos meses una excelente charla sobre las perspectivas de la política monetaria en una trampa de liquidez, intitulada “It Takes a Regime Shift”.

Como muchos lo hemos señalado, un banco central puede ganar muy poca inercia directa cuando las tasas de interés seguras de corto plazo están en el límite inferior cero. Tal vez puede lograr algo comprando muchos activos no convencionales (“relajación cuantitativa”), pero su principal esperanza para lograr algo es a través del manejo de expectativas; convencer a los mercados financieros y a los agentes de la economía real que se resistirá mucho tiempo a la política monetaria restrictiva una vez que la economía mejore, más de lo que la gente espera ahora.
 
Esto llevará a mayor inflación esperada y mayor demanda, y de ahí mayor gasto ahora.
 
Sin embargo, es duro diseñar tal cambio en las expectativas (lo que hace mucho apodé como una promesa creíble de ser irresponsable). ¿Cómo convencer a la gente de que el banco central simplemente no volverá a las andadas, siempre ansioso por quedarse con todo, a la primera señal de mejora económica?
 
La respuesta de la Sra. Romer es que se requiere un “cambio de régimen”, un conjunto de acciones que refleje un claro rompimiento con el pasado. El Presidente Franklin D. Roosevelt alcanzó ese cambio de régimen en la década de 1930 al abandonar el estándar de oro, y en general al presentar, bueno, al presentar un New Deal. Shinzo Abe, primer ministro de Japón, podría estar alcanzando algo similar (los resultados aún no están disponibles), simplemente hablando y actuando de forma tan aparentemente poco japonesa. Sospecho que la “abenomía” está funcionando mejor de lo que se podría haber esperado precisamente porque el Sr. Abe parecía ser un político japonés ordinario, hasta que empezó a avanzar sobre la política económica.
 
Según creo, es la forma en que se debe leer un informe reciente de Binyamin Applebaum en The New York Times sobre cómo la creciente probabilidad de que Larry Summers sea designado para la Reserva Federal ya está teniendo un efecto escalofriante sobre la economía. La designación de Janet Yellen claramente representaría algo nuevo en la Fed; no sólo porque la vicepresidenta de la Fed es una persona de género, como solía decir Garrison Keillor, sino también porque se ha mostrado fuerte y consistentemente como “paloma” monetaria, y tomó esa postura antes de que estuviera de moda.
 
El Sr. Summers, exsecretario del Tesoro durante la administración de Bill Clinton, por otro lado, aunque a menudo expresa puntos de vista no convencionales cuando no tiene ningún cargo, tiene una fuerte tendencia a revertir al convencionalismo cuando está al mando. Y simplemente veamos las conexiones históricas: ¿Puede imaginarse una señal más fuerte de que permanecerá el mismo viejo régimen que escoger a alguien que hasta el día de hoy es un protegido del economista Robert Rubin?
 
Entonces, la aparente decisión de designar al Sr. Summers es una fuerte señal de anti cambio de régimen de parte del Sr. Obama.
 
Ahora, podemos esperar que si el Sr. Summers de hecho es designado, comprenderá el problema; y comprenderá que tiene que crear su propia versión de lo que el Sr. Abe ha hecho en Japón, diciendo y haciendo cosas que impacten a la gente para que comprenda que no va a ser el tipo de sabiduría convencional que esperaban. Y, de hecho, este es mi consejo para el Sr. Summers si es designado: no pase sus primeros meses siendo moderado y ganándose amigos. Lo que esta economía necesita es un impacto monetario, y si no lo hace de inmediato, probablemente no tendrá una segunda oportunidad.
 
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