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El fin del ciclo económico

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Pascal Rohner - prohner@inoncapital.com

*Con colaboración de Diego Fernando Agudelo López.

La expansión del brote del coronavirus continúa poniendo en aprietos al mundo. Los contagios a nivel global ya superan los 240.000 casos confirmados y más de 10.000 personas fallecidas. Cerca de 85% de los países del mundo presentan casos de infección y aunque en China ya se muestran signos de estabilización, en el resto del mundo las cosas parecen ir por otro camino.

Los casos más preocupantes permanecen en Italia. Cerca de 41.000 personas han sido diagnosticadas positivo y más de 3.400 han fallecido. La tendencia ha continuado alrededor del continente europeo. En Estados Unidos los casos se han ido acelerando (alrededor de 14.000) y ya todos los estados reportan casos. Es muy probable que en las próximas semanas continúen aumentando exponencialmente.

La única solución para combatir la pandemia han sido las cuarentenas, las restricciones a la movilidad, cierre de negocios no esenciales, entre otros. De esta forma se logra aplanar la curva de contagios pues es posible que en algún momento gran parte de la población contraiga el virus, pero lo más importante es no colapsar los centros médicos y mantener capacidad de respuesta.

Así China logró (hasta el momento) contener el virus. El pico de los contagios se alcanzó dos semanas después del inicio de las cuarentenas y congelamiento total de la economía. Por lo tanto, en Europa se debería alcanzar el pico en las próximas dos semanas en el mejor de los escenarios.
En Latinoamérica apenas están comenzando los bloqueos. Sin embargo, los ojos están puestos en EE.UU. pues allí aún no se han impuesto cuarentenas en todo el país, lo que permite deducir que lo peor podría estar por venir.

El problema de todas estas restricciones es su impacto económico, pues es difícil de medir, no se tiene información histórica de un evento similar. Una muestra ha sido la caída de la producción industrial en términos anuales de China, en febrero cayó 13,8%, la primera contracción desde que se tiene información (1990).

Las estimaciones económicas de los grandes bancos de inversión no son muy alentadoras. Existe un consenso de una recesión global de gran magnitud, pero corta duración. La estimación más pesimista la tiene Goldman Sachs con una contracción en EE.UU. de 6% y 24% para el primer y segundo trimestre del año en términos anualizados, finalizando con una caída en el PIB de 3,8% para todo 2020. JP Morgan estima que Europa se contraerá 15% y 22% anualizado en el mismo período y 0,1% para 2020. De ser así, es muy probable que el mundo vivirá su primera recesión global en 2020, finalizando el ciclo económico iniciado en 2009.

El camino parece ya estar dibujado y las autoridades monetarias y gubernamentales han tomado decisiones drásticas para combatir el virus pues, aunque la batalla está perdida, se busca ganar la guerra.

La respuesta global ha sido coordinada en todos los frentes con el fin de eliminar posibles daños permanentes en la economía global. Quizá, lo más importante es entender que esta crisis que se está gestando no es una crisis financiera como la vivida en 2007-2008. La situación actual es una crisis de salud y de confianza que se está traspasando a la economía real y se debe evitar el contagio a otros sectores como el financiero.

En el frente monetario, los bancos centrales del mundo se encuentran desplegando todo su arsenal. La Reserva Federal está utilizando prácticamente todo su armamento guardado para tiempos de crisis.

El pasado domingo redujo las tasas de interés por sorpresa en 100 puntos básicos hasta el 0%. Adicionalmente inyectará a la economía US$700.000 millones a través de la compra de bonos del tesoro de EE.UU. de todos los vencimientos junto con títulos respaldados por hipotecas. Reactivó el programa de facilidad de fondeo de papeles comerciales el cual consiste en que la Reserva Federal de Nueva York a través de un vehículo especial compra títulos con vencimiento inferior a 12 meses que las empresas utilizan para cubrir sus necesidades de corto plazo.

El Banco Central Europeo anunció que hará lo que sea necesario para dar estabilidad económica y financiera. Una muestra de ello es su nuevo programa de compra de activos por valor de €750.000 millones que se desplegará durante todo 2020. Este plan sumando a los actuales programas y reinversiones, significa una inyección de liquidez de €1,25 billones.

Los gobiernos en Europa y EE.UU., han anunciado importantes programas de estímulo fiscal. En EE.UU., el senador Mitch McConnell, presentó un paquete de estímulos que incluye US$300.000 millones en préstamos y asistencia a las pequeñas empresas, US$500 millones en cheques a los ciudadanos y US$200.000 millones en ayudas a sectores en estrés como aerolíneas, en especial Boeing dónde la acción ha perdido cerca de 70% desde el 12 de febrero.

Todas estas medidas permiten que el mundo pueda afrontar la crisis de una mejor forma, sin embargo, no cambiará los datos económicos en el corto plazo pues el daño ya está hecho.

¿Cómo navegar?
Desde máximos el S&P500 registra una caída alrededor de 30%, el EuroStoxx -24,49%, Nikkei -23,20%, Colcap -42%, entre otros. Por lo tanto, lo primero es aceptar que nos encontramos en un mercado bajista que refleja el profundo daño económico al que se enfrenta el mundo. Esta caída no es comparable con lo sucedido a finales de 2018 pues el entorno macroeconómico hoy en día es frágil a diferencia de aquel momento.

En estos casos la mejor decisión es la prudencia. Con la volatilidad en niveles no vistos desde la última crisis, lo más probable es que se puedan ver más caídas con rebotes violentos, típicos de mercados bajistas.

En segundo lugar, mantener portafolios diversificados y con activos de calidad pues esto se traduce en que las perdidas puedan resultar menores, lo que implica recuperar más pronto cuando los mercados repunten.

En tercer lugar, la verdadera riqueza se construye con la disciplina, manteniendo los perfiles de riesgo y los objetivos de inversión iniciales. Por lo tanto, estos eventos de incertidumbre ofrecen oportunidades de ajustar los portafolios de inversión, acumular efectivo y alinearlos poco a poco con dichos objetivos a mejores precios.

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