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Latinoamérica importa en España, y mucho

Los españoles somos latinoamericanos y los latinoamericanos, españoles y por ende europeos en la medida que ambas partes hemos forjado numerosos vínculos y compartimos creencias y valores, intereses e idiomas (español y portugués). Como suele decir el expresidente Felipe González “es más familiar llegar a Bogotá que llegar a Berlín. Y al revés ocurre lo mismo”. Esta realidad, sin embargo, se pasa por alto en ocasiones. España ha vivido históricamente volcada hacia Europa, con ansia de “derribar” los Pirineos (lo logró en 1986) colocando en un segundo plano su vertiente latinoamericana. 

Un vínculo que ahora sostienen sus dirigentes, las políticas de Estado y una innumerable red de relaciones trasatlánticas de ámbito empresarial, económico, comercial y profesional, nacidas muchas veces desde la sociedad… En ocasiones, la coyuntura (el vínculo europeo, la importancia de EE.UU., la emergencia de China y los riesgos procedentes de Oriente Próximo y Magreb) causan que los lazos con Latam no sean tan evidentes, cuando la realidad es que la región importa, y mucho, a España. Y a la UE. 

España es lo que es, representa lo que representa y tiene el peso que tiene en el mundo por la historia que la une con Latam y por el presente que la vincula. Además, el protagonismo internacional que el futuro le depare a España, y en una parte también importante a la UE, irá ligado de forma muy estrecha a la Comunidad Iberoamericana. 

Latinoamérica importa en España por razones geopolíticas: la crisis económica (2008-13) y la parálisis política (2015-16) han causado pérdida de influencia al otro lado del Atlántico. De igual forma la UE, lastrada por el ‘Brexit’ y la recesión ha visto como otros actores (China y Rusia) alcanzaban mayor protagonismo en Latam. Para empezar a recuperar terreno es esencial reforzar los lazos con Latam, sobre todo en la presente coyuntura en la que EE.UU. emprende un viraje al proteccionismo.

Como sostiene el eurodiputado español Ramón Jáuregui, “la UE estaría en la posición adecuada para ocupar el vacío reforzando los pilares político, comercial, de desarrollo y social de la Asociación Estratégica UE-América Latina”. No hay que olvidar que, en el tablero internacional, España y los países de habla hispana constituyen una potencia mundial gracias a una lengua que hablan 500 millones. “Nosotros lo único que somos es la lengua”, afirma Fernández de Soto, director para Europa de CAF, quien de esa forma señala a este ‘soft power’ como herramienta vital que eleva nuestra capacidad de persuasión e influencia mundial. 

Latinoamérica importa también por razones políticas: la UE y España pertenecen al mundo occidental y Latam forma parte de ese Occidente. Las dos áreas comparten un conjunto de valores, entre ellos los democráticos, en un tiempo en el que el modelo liberal-democrático está cuestionado. Ahora más que nunca es imprescindible reforzar la alianza estratégica UE-Celac para afrontar el reto de la emergencia de movimientos demagógicos. Como bloque, el peso del mundo iberoamericano y europeo en foros como la ONU o el G-20 podría ser decisivo. Como señalara el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, “debemos reafirmar lo orgullosos que nos sentimos de pertenecer a una comunidad dinámica y emprendedora, llena de valores y talento: una fuerza positiva para el mundo”. 

Por razones económicas, empresariales y comerciales la UE y España debe buscar nuevos mercados y a la vez ofrecerse como alternativa exportadora para los países latinoamericanos, que tratan de diversificarse y reducir la ‘chino-dependencia’ (Sudamérica) y la EE.UU.-dependencia (México y Centroamérica). El vínculo UE-Latam se ha fortalecido por la llegada de inversiones europeas a la región y por el más reciente desembarco de firmas latinoamericanas en la UE y España. Nos separa un océano, pero nos une una red de intereses, vínculos, relaciones y principios que permite afirmar que “Latinoamérica nos importa”. Y que esa relación debe aumentarse en todos sus ámbitos.