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Comunicación, desarrollo de negocio y sostenibilidad

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En nuestros días ya no podemos pensar en el compromiso social ni en el desarrollo de negocio sin incluir la responsabilidad social en la ecuación. Y es que, por su notable importancia, la sostenibilidad se ha convertido en un eje estratégico tanto para instituciones públicas como para empresas privadas.

Conversar y comunicar sobre sostenibilidad en las empresas actualmente es ir más allá de una mera definición, entendiendo que es un concepto incluye tanto una vertiente social, que apuesta por el respeto a las personas y por lo local, como una vertiente de desarrollo sostenido de la propia compañía.

Cuando hablamos de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), entendemos que también nos referimos a reputación, dos conceptos que permiten que la compañía conecte con su entorno, siempre y cuando se comunique de manera efectiva. Y es que la comunicación es la clave para conseguir llegar a audiencias y consumidores cada vez más demandantes de responsabilidad; a personas que ya no se conforman con solo escuchar, sino que también necesitan saber qué se hace, de qué manera y en función de qué, entendiendo que todos formamos parte de un mismo ecosistema social, un todo.

Por esta razón, las empresas deben apostar por desarrollar políticas transversales de sostenibilidad que incluyan a todos sus empleados y a su entorno en algunas tomas de decisiones, para así afrontar de manera conjunta los desafíos de una sociedad en constante cambio. No olvidemos que, además de generar un impacto positivo en la sociedad, la sostenibilidad también nos permite construir reputación corporativa.

Tania Sánchez, diputada de Podemos, explicaba durante el I Congreso Internacional de ATREVIA ‘La Comunicación hoy es más importante que nunca’ que las empresas deberían centrarse en tres conceptos para alcanzar la legitimidad social: “rumbo, compromiso y apertura”. Y es que no se pueden trazar estrategias ni delimitar objetivos sin saber a dónde queremos ir, cómo y a quiénes nos debemos y cuán necesaria es la ayuda y la opinión de ese entorno en este tipo de estrategias.

Otro punto clave, además de saber escuchar a nuestro entorno, es establecer políticas conjuntas entre el sector privado y el público, ya que para ser más efectivos a la hora de trazarnos metas en cuanto a sostenibilidad es importante que tanto empresas como instituciones caminen hacia una misma orientación en beneficio de todos.

Lo explicó también claramente Ana Botella, alcaldesa de Madrid entre los años 2011 y 2015, durante su intervención en nuestro Congreso, cuando indicó que la responsabilidad corporativa no es solo una cuestión reputacional, sino por compromiso con la sociedad y que, por tanto, no solo las compañías de carácter privado deben actuar en dicha materia, sino que las ciudades y los países también necesitan posicionarse en este ámbito.

Debemos tener muy en cuenta que nuestra realidad, asimismo, se debe a las nuevas formas de comunicar, informarse e interactuar: las redes sociales e Internet, el mundo digital. Aquí, la comunicación en responsabilidad social corporativa funge como el hilo conductor entre nuestros proyectos y nuestra relación con las personas. El cómo informamos sobre lo que hacemos se torna en ocasiones igual de relevante que la propia acción, ya que el impacto de nuestra comunicación es el que nos permitirá un mayor alcance. Siempre deben estar de la mano proyecto y comunicación para garantizar el éxito, para conectar de forma efectiva con nuestros consumidores o clientes.

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