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Analistas 24/03/2021

Avances del programa de vacunación

Mauricio Santa María - Anif
Mauricio Santa María S., presidente de Anif

En la primera columna acerca del SARS-CoV-2 revisamos las consecuencias socioeconómicas que trajo consigo la pandemia y las medidas que se implementaron para contrarrestarla. Ahora, queremos hacer un diagnóstico del plan de vacunación y el seguimiento a la estrategia de regreso a clases presenciales en los diferentes departamentos del país. Ambos temas cobran especial importancia si tenemos en cuenta que recientemente se cumplió un año desde el cierre de los colegios y un mes desde el inicio del plan de vacunación, tiempo en el que se alcanzó la meta fijada por el Gobierno Nacional de un millón de vacunados.

Plan Nacional de Vacunación (PNV): en qué consiste y cómo van los avances

El Gobierno Nacional, buscando que todos los habitantes1 del país reciban la vacuna, desarrolló un esquema de vacunación con criterios de priorización que, según lo explicado por el Ministerio de Salud y Protección Social, va encaminado a “proteger los daños más graves, irreparables e inmediatos sobre la vida, la salud y la dignidad de los habitantes del territorio colombiano” (Minsalud, 2021). Debido a que es imposible garantizar de manera simultánea el acceso a la vacuna a millones de personas, el esquema se divide en dos fases y cinco etapas. La fase 1 tiene como objetivo reducir la morbilidad grave y la mortalidad específica por SARS-CoV-2, principalmente de la población más vulnerable y expuesta al virus, mientras que, el de la fase 2 es reducir la incidencia general de SARS-CoV-2 y controlar los contagios del virus para evitar rebrotes. En la Tabla 1 se puede ver cómo está distribuida la población en las diferentes etapas que contempla el PNV.

La fase 1 está prevista para realizarse en su totalidad durante 2021. A la fecha ya se ha culminado con la etapa 1 de vacunación en la mayoría de los territorios y se está empezando con la etapa 2. Por su parte, está previsto que la fase 2 inicie en 2021, aunque su finalización bien podría prolongarse hasta el año entrante.

Una vez hecho este breve recuento del PNV, vale la pena entrar al detalle de las cifras, principalmente el proceso de entrega y aplicación de dosis en las diferentes ciudades del país. Lo anterior permitirá identificar qué tan eficiente ha sido el proceso a lo largo del territorio nacional. En total, con corte al 17 de marzo, al país han llegado 1.858.622 dosis de vacunas contra el SARS-CoV-2 y, a un mes de haber aplicado la primera dosis (17 de febrero), se habían aplicado 1.076.496 dosis. En el Gráfico 1 podemos observar cómo se está llevando a cabo la entrega y la aplicación de vacunas en cada uno de los departamentos del país.

En el Gráfico 2 podemos ver las dosis aplicadas por cada 100 mil habitantes en cada departamento. Los departamentos ubicados en la región amazónica (Amazonas, Guainía y Vaupés) sobresalen en la estadística. Amazonas era el departamento que mayores tasas de mortalidad presentaba debido al virus, en ese sentido y en concordancia con el objetivo de la fase 1 del PNV, se priorizó la aplicación de las vacunas en ese departamento. Los casos de Guainía y Vaupés, en contraste, responden a una estrategia de prevención por parte del Gobierno Nacional para evitar la propagación de variantes del virus que se han identificado en otros países del continente, principalmente en Brasil, país con el cual comparten frontera.

En los gráficos 3 y 4 podemos observar la velocidad con la que se han entregado y aplicado las dosis por cada 100 mil habitantes, respectivamente, para las principales ciudades y regiones del país. Esta semana se realizaron dos asignaciones de nuevos cargamentos de vacunas: el lunes se distribuyeron 99.450 dosis de los laboratorios Pfizer y BioNTech; el martes se asignaron 329.385 vacunas del laboratorio SinoVac.

Entre estas cuatro ciudades, Barranquilla es la ciudad con más dosis disponibles para aplicar, al contar con vacunas para más del 4.5% de su población. A pesar de ello, es la más lenta en aplicación, pues apenas ha administrado el 56% de las dosis que le fueron asignadas. En el caso de Bogotá se vio una aceleración en la aplicación de las vacunas el fin de semana pasado, cuando se vacuno a más del 1% de su población. Por esa razón, con corte 18 de marzo, se reportó el uso del 70% de sus dosis, un resultado positivo para la capital.

Si bien se ha observado un nuevo impulso en la aplicación de las vacunas en los últimos días, desde ANIF insistimos en la importancia de seguir acelerando el ritmo de vacunación para facilitar la reactivación económica, la generación de empleo y el retorno de los estudiantes a los colegios.

Los avances y los retos del regreso a la presencialidad

El panorama de apertura de colegios (presencialidad o alternancia) sigue siendo bastante desalentador. Como se puede observar en el Gráfico 5, únicamente el departamento de Caldas sobrepasa el 50% de instituciones educativas oficiales abiertas en alternancia. Seguido de Risaralda, Valle del Cauca, Antioquia y Cundinamarca que presentan porcentajes superiores al 20% de reapertura. Adicionalmente, en el Gráfico 6 se ve que incluso en los departamentos que más establecimientos educativos han abierto, exceptuando Caldas, no alcanzan a llegar a los 80 establecimientos por cada millón de habitantes. A eso se suma que no todos los niños, pertenecientes a estas instituciones, asisten de forma presencial lo que supone que las tasas de asistencia presencial por parte de menores son sustancialmente más bajas. Adicionalmente, se debe tener en cuenta que las jornadas no estarían siendo completas, lo que reduce las horas que los alumnos realmente asisten de forma presencial a las instituciones. Según los datos proyectados por el equipo de análisis de la campaña #LaEducacionPresencialEsVital, el 95% de los estudiantes continuarían sin gozar de presencialidad escolar. Esta cifra muestra claramente el atraso que experimenta el proceso de retorno a la educación presencial.

La situación educativa en Latinoamérica es particularmente grave. Las consecuencias de las demoras en la reapertura de colegios no recaen únicamente en los niños sino también en las madres o figuras maternas. Situación que se refleja especialmente en las tasas de ocupación, ya que tienden a ser ellas quienes quedan con el cuidado de los niños en el hogar cuando no van al colegio. Además, como ANIF ha resaltado en los análisis de los datos del mercado laboral durante la pandemia, la brecha de ocupación entre hombres y mujeres se ha ampliado dramáticamente, siendo la demora en la reapertura de colegios un factor influyente en tal eventualidad. Incluso, en algunas ciudades, la recuperación de la participación laboral femenina empezó a tornarse negativa en las últimas mediciones de DANE, mostrando una tendencia divergente con respecto a la de los hombres.

Sumado a ello, el golpe económico que las cuarentenas causaron en las familias, junto a las dificultades de acceso al Programa de Alimentación Escolar (PAE), también podrían estar afectando las expectativas de nutrición infantil y seguridad alimentaria. En algunas ciudades del país como Barranquilla y Santa Marta, los hogares que consumían tres comidas diarias tuvieron una caída de hasta 50 puntos porcentuales en los últimos sondeos.

Ahora, al realizar un análisis comparativo entre la situación epidemiológica y la reapertura de instituciones educativas, con el objetivo de encontrar qué explica el atraso en el proceso de reapertura, observamos que no existe una relación que explique los pobres resultados. De hecho, al evaluar la positividad2 en los departamentos que presentan un bajo porcentaje de reapertura encontramos que no todos presentan una alta positividad, es más, de los 28 departamentos con menos del 20% de reapertura 18 presentan una baja positividad.

En línea con los resultados de positividad, al revisar la relación entre la prevalencia del COVID (infiriendo que se puede conocer indirectamente por la mortalidad por millón de habitantes) y los avances en reapertura, se encuentra que, en lugares con probable alta prevalencia, el proceso de retorno a clases presenciales presenta retrasos importantes, ver Gráfico 8. De esta forma, es posible indicar que la situación epidemiológica no es un factor determinante en la implementación de la alternancia o presencialidad en las instituciones educativas. Resultado que sorprende al recordar que esas instituciones cerraron a causa de la emergencia sanitaria.

En síntesis, lo que estos dos últimos gráficos nos indican es que las tasas de reapertura de colegios en las diferentes regiones del país son independientes a las dinámicas de contagio y mortalidad de las mismas. Eso refleja falencias en la planificación por parte de los entes territoriales y amerita una revisión urgente para asegurar que no se esté generando un mayor impacto negativo por seguir con medidas tan estrictas que no parecen tener ninguna justificación.

Como agravante, con el inicio del PNV en el último mes, las condiciones son cada vez mejores para asegurar el regreso a clases de los niños. Recordemos que esta actividad no genera mayores contagios según la evidencia y que la primera fase del plan de vacunación, que presenta un grado importante de avance tiene como objetivo disminuir la mortalidad por el virus en la población más expuesta y vulnerable. Tenemos la posibilidad entonces de hacer que esos cerca de 7.6 millones de niños, que llevan más de un año sin pisar un salón de clases, vuelvan de manera presencial a sus colegios.

Consideraciones finales

Los esfuerzos puestos en el PNV están dando frutos pues cada día se aumenta la tendencia de aplicación de vacunas por cada 100 mil habitantes en el país. Eso sin mencionar que sólo en un mes Colombia alcanzó a vacunar a más de un millón de habitantes, mientras que Chile, considerado un ejemplo con su plan de vacunación, en el primer mes desde la aplicación de la primera dosis vacunó sólo a cerca de 67 mil personas. No obstante, se debe aumentar el ritmo de vacunación en el país y aunar esfuerzos entre el Gobierno Nacional y los gobiernos regionales para lograr una logística óptima a la hora de ejecutar las próximas etapas del PNV.

En términos de presencialidad y alternancia de niños y jóvenes en establecimientos educativos, el panorama es el opuesto. Las tasas de reapertura son preocupantemente bajas y la tendencia no parece cambiar. Cerca de 7.6 millones de niños siguen sin ir al colegio, situación insostenible que afecta tanto su desarrollo, como la situación laboral y económica de sus familias, especialmente de sus madres o las mujeres con parentesco.

Adicionalmente, el buen desempeño de los indicadores de ocupación hospitalaria y el nivel probable de prevalencia (aproximada por el número acumulado de muertes por millón y la positividad reciente), muestran que las decisiones de reapertura, no solo educativa sino también de distintos sectores, podrían contar con una mayor flexibilidad en varios departamentos. Es importante recordar el llamado que hizo la Organización Mundial de la Salud (OMS) a los gobiernos para tomar como última medida de contención del virus el cierre de escuelas.

El mensaje es claro, la evolución de los niveles de contagio y de las tasas de mortalidad no justifican que la mayoría de las niñas, niños y adolescentes sigan sin poder volver presencialmente a los colegios. Según la UNICEF, en estos establecimientos los niveles de contagio suelen ser muy bajos.

Nuestro llamado es a evitar imponer nuevas restricciones a la movilidad ciudadana y a sectores altamente afectados. Las estrategias de mitigación han mostrado beneficios poco claros y altos y visibles costos. Siendo coherentes con la evidencia y los avances en vacunación, sería recomendable continuar con los procesos de reactivación, priorizando al tan impactado sector educativo. Ese camino tendrá un claro impacto sobre la población infantil y permitirá dar los primeros pasos para cerrar las brechas que la pandemia generó en el empleo femenino.