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Analistas 07/04/2021

Abran las escuelas

Maritza Aristizábal Quintero
Editora Estado y Sociedad Noticias RCN

Hay tres cosas que ya están demostradas científicamente en cuanto al covid y los niños: lo primero, que se infectan menos; lo segundo, que si se contagian tienen una menor carga viral y son menos transmisores de la enfermedad y lo tercero, que se contagian más en casa con su familia, que en el colegio asistiendo a clases.

Vamos por partes, porque ya escucho a más de uno diciendo que cuáles son esas evidencias científicas. Justo porque yo tampoco quiero venir a inventar teorías médicas o a graduarme de epidemiología con una columna, voy a citar varios estudios internacionales.

Primero, frente al contagio de niños, es la Organización Mundial de la Salud la que asegura que de los casos diagnosticados de covid solo 1,2% corresponde a menores de cuatro años; 2,5%, a niños entre cuatro y 14 años; y 9,6%, a los jóvenes de entre 15 y 24 años. En cuanto a la tasa de mortalidad, mientras para adultos está en el 2% para menores edad está en 0,1%. Es más sociedades de infectología pediátrica aseguran que hay otros adenovirus que resultan más letales para los niños como el virus sincitial que es el más frecuente entre los pequeños.

Lo segundo, los niños resultan con menos carga viral y contagian menos. El estudio Kids Corona hecho en Barcelona demostró que 99% de niños cuyos padres tenían coronavirus, eran asintomáticos, cuando se midió la carga viral solo 11% tenía y en la mayoría de los casos las pruebas arrojaron incluso resultados negativos.

Y tercero sobre el contagio en los colegios, son muy pocos los casos documentados en el mundo donde el contagio haya sido entre estudiantes.

Habiendo dicho todo esto aún no encuentro razón para no abrir de una vez los colegios y regresar a clases presenciales, que en realidad no son más que unos turnos de cuatro horas tres veces a la semana, en el mejor de los casos.

En esto se ha juntado de todo un poco. Por un lado, está el cinismo de los sindicatos de profesores, que han aprovechado la pandemia para chantajear una vez más al Gobierno y señalar que no vuelven a clases hasta que no se garantice, la “salud digna”, vacunación y hasta mejora en la infraestructura educativa. A este paso volveremos a clase después de otra pandemia. Pero la culpa también es del Gobierno Nacional que no se ha abrochado el cinturón; sube muy bien el tono en declaraciones públicas asegurando que la educación es prioridad y que sigue la alternancia, pero le hereda el problema a las secretarias regionales que tampoco son capaces de ejecutar y dar, no instrucciones, sino órdenes.

En ese tire y afloje en el que mucho halan los profesores de Fecode y mucho aflojan las autoridades, los que están perdiendo son los niños. Y no pierden solo clases, en un evidente retraso académico. Unicef, la academia de pediatría americana, y la sociedad neurológica infantil coinciden en que no ir al colegio está generando desordenes de neurodesarrollo y conducta, trastornos de sueño, ansiedad, obesidad, sedentarismo y hasta tics nerviosos.

Es respetable que algunos padres que decidan no enviar a sus hijos a clase, pese a toda la evidencia científica. Pero es un crimen que a quienes sí quieren hacerlo, les den un portazo en la cara aupado por la desidia del Gobierno, la ineficiencia de las administraciones locales y el chantaje oportunista de los maestros. Por nuestros niños, que abran las escuelas YA.