Analistas

¿Olvidar el pasado?

Esta semana he estado pensando un poco en historia, la historia reciente de compañías exitosas que llegaron ahí reinventándose toda una industria.

Miremos el caso de Netflix, comenzó como una empresa de alquiler de películas compitiendo con gigantes como Blockbusters a finales de los 90s. Impuso un nuevo modelo de alquiler por correo permitiendo que los clientes escogieran y disfrutaran las películas sin tener que desplazarse y sin exponerse a multas altas por devolución tardía. Arrasó con sus rivales y se convirtió en líder del segmento.

Adelantemos 10 años, surge la televisión on demand, es el televidente quien escoge el momento y el contenido de su programación. Netflix se reinventa y se convierte en una alternativa de contenido disponible las 24 horas en cualquier dispositivo manteniendo el modelo de suscripción. Ofrece un portafolio amplio de contenido más allá de los éxitos de taquilla, la variedad lo convierte en un favorito de los usuarios.

En dos ocasiones Netflix ha logrado capotear las crisis de su sector y salir al frente como líder de la nueva realidad. Su mirada fresca del negocio lo han llevado en cada caso a concentrar sus esfuerzos en resolver los problemas de sus clientes con tecnología de punta.

Mientras las estrategias convencionales de crecimiento se enfocan en la optimización del producto, el mercado y las ventajas existentes, la innovación disruptiva o no linear invita a olvidar el pasado y empezar de cero. Algunos de sus proponentes alegan incluso que las empresas están llenas de barreras autoimpuestas por el uso de mejores prácticas que impiden cuestionarse y lograr aprendizajes nuevos.

El crecimiento vertiginoso de la tecnología en los últimos 20 años ha puesto a disposición de las empresas herramientas impensables a principios de siglo. De ahí que las mejores prácticas del pasado pueden no ser las únicas alternativas hoy en día. Por lo tanto, la invitación es a concentrarse en identificar las dificultades de los clientes y esmerarse en resolverlas incorporando tecnología de punta.

Desde un principio, Uber se enfocó en las quejas de los usuarios de taxi con respecto a la disponibilidad de automóviles y las tarifas establecidas. Su propuesta es un servicio con carros disponibles cuando el usuario lo necesita donde lo necesita y con tarifas dictadas por la ley de oferta y demanda. Le dio el poder al cliente. A la vez, fragmentó una industria concentrada en unos cuantos operadores dando acceso y empleo flexible a contratistas independientes. Además de transparencia, incorporó tecnología en tiempo real para la tranquilidad del usuario y eliminando intermediarios entre el conductor y el pasajero. Esta es una disrupción ha generado debate y conflicto, independientemente de cómo se solucione, la industria no volverá a ser la misma de antes.

Lo mismo hicieron Apple en la industria disquera, Airbnb en el sector de la hotelería y Amazon en la venta al detal. Crearon nuevas realidades abordando las problemáticas de los respectivos clientes desde otra perspectiva.

El gerente de una empresa de hoy ¡tiene que cambiar de gafas! Debe en gerenciar el presente en función del futuro que quiere crear. El mercado está lleno de oportunidades inexplotadas cuando se mira desde otro ángulo. Para formular estrategias se debe partir de ceros, estar dispuesto a olvidar el pasado y desarrollar las competencias que requiere el futuro, no necesariamente fortalecer las existentes. La innovación es crear nuevas prácticas, no mejores prácticas.