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Mudando de piel

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María Fernanda Hernández - mariaf@priscilalab.com

Los retos de la nueva realidad son brutales, hay que buscar modos de alivianar las cargas financieras, de cubrir obligaciones y tomar decisiones de personal con ausencia de ventas total o parcial.

En moda además hay un gran reto y es la estacionalidad de los productos. Durante mucho tiempo se ha seguido un calendario de dos colecciones al año, si bien en nuestro país no es exigencia del clima, es una dinámica que permite organizar los procesos de diseño, producción y logística. Los nuevos lanzamientos sobre todo marcan la novedad, es un hecho que la introducción de productos nuevos dinamiza las ventas, sin novedad, las ventas tienden a estancarse. El gran interrogante es entonces qué va a pasar con ese ciclo de novedad este año, cuando la novedad del primer semestre se mostró, pero no hubo tiempo de venderla. Ya sea porque las tiendas están cerradas o porque no se completó la producción o porque el canal digital absorbió solo un parcial del total. La realidad es que seguramente vamos a terminar con inventarios muy altos en junio-julio. En moda se trabaja con seis meses de anticipación para cumplir los tiempos de materiales, producción, despachos, etc., y ahora con las cadenas productivas cerradas, lo planeado para el segundo semestre tampoco va a llegar a tiendas en los tiempos normales… en Wuhan por ejemplo ya abrieron las fábricas, sin embargo no tienen pedidos, en este momento deberían estar produciendo lo que veríamos en tiendas en agosto y septiembre.

Entonces 2020 va a ser un año de 8 meses con una sola colección o una colección y media… la pregunta es si eso es suficiente para mantenernos a flote o qué cambios son factibles a estas alturas, teniendo en cuenta las restricciones de materiales y capacidad productiva. Es una encrucijada compleja que requiere soluciones creativas, el negocio debe mutar, cambiar de piel.

La migración a canales digitales se precipitó por esta crisis. Con las restricciones de viaje a las semanas de la moda de París, Nueva York y Milán, muchos asiáticos asistieron a los desfiles y showrooms por transmisiones en vivo. La Shanghái Fashion Week tuvo lugar de manera virtual presentándole a prensa, compradores, medios y espectadores las colecciones preparadas y no se aplazó el evento.

Están surgiendo alternativas a la tienda física en vista de los cierres obligados del comercio. Además del ecommerce se debe mantener la relación con los clientes. Como la marca de brasieres Cuup, haciendo por videoconferencia las sesiones que tenía en físico de asesorar a las clientes en el brasier que les favorece. “Nuestros estilistas tienen conversaciones con los clientes, se hacen amigos de las personas y así intentamos impulsar el mercadeo, por medio de ventas de accesorios en línea” cuenta la CEO de esta compañía.

Brideside, una tienda de vestidos de novia, diseñó una asesoría desde casa pues los vestidos de matrimonio se piden con 6 meses o incluso hasta un año de anticipación. Hasta han tenido nuevas clientas que viven fuera de las grandes ciudades.

No sabemos cómo va a despertar el mercado después de esta pausa obligada. Lo que sí podemos es transformar nuestro sistema de distribución, complementar nuestra oferta, modificar nuestro modelo de negocio para asegurarnos de salir fortalecidos. Un emprendimiento que trabaja tejido de punto lanzó esta semana un kit de tejido complementado con clases en línea, ya se transformó de venta de bufandas en una comunidad… ¡Mutemos!

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