Analistas

Red para el turismo sostenible

El turismo en Colombia ha evolucionado de manera positiva. Pasó de ser de pocos a ser de muchos. De ser de algunos productos a tener múltiples opciones. De contados destinos urbanos a experiencias diferentes y variadas.

Hoy el ecoturismo y el eco emprendimiento toman más fuerza y obliga a una mayor coordinación entre las entidades para el consenso y la ejecución de una política de sostenibilidad sólida y duradera.

Comienza a ser urgente e inaplazable que comencemos a construir una red nacional para el turismo sostenible, inspirada desde la región y que incluya a la empresa, a los gremios, a la academia, a los gobiernos, a la cooperación y todos los agentes que intervienen en el desarrollo de esta industria.

Hemos conocido mejor al turista, más de la oferta y del negocio, de la importancia de los recursos y -pese a la ofensiva de desinformación y difuminación de temores infundados que intentaron desvirtuar el trabajo coordinado de los Ministerios de Comercio, Industria y Turismo y el de Ambiente-, ya son visibles los pilares sobre los cuales se levantarán las líneas de acción para un desarrollo organizado, responsable y sustentable.

Me alegró mucho leer en estas páginas la columna del ministro Murillo sobre la importancia del emprendimiento sostenible y el comercio verde. Temas de discusión desde hace más de un año y sobre los que logramos avanzar con un extraordinario trabajo interministerial para concebir las prioridades, definir las fronteras para un turismo que respete los ecosistemas, se ajuste a las normas medioambientales y contribuya a la prosperidad de las comunidades.

Con la paz, Colombia está en capacidad de generar emprendimientos en destinos hasta ahora casi desconocidos, dispersos, diversos, con poblaciones vulnerables y que ahora son prioridad del Estado y foco de grandes oportunidades. Hay enormes posibilidades para el ecoturismo, en particular el avistamiento de aves, y para el desarrollo del comercio verde.

Se concibieron proyectos comunitarios, para que sean sus poblaciones las que desarrollen el turismo a su manera, en su medida y con sus particularidades, con políticas de sostenibilidad de obligatorio cumplimiento e infraestructura básica en las zonas de reserva, como señalización, servicios sanitarios móviles, manejo de desperdicios, puentes, pasamanos, entre otras acciones que se están desarrollando.

El turismo ha incorporado nuevos protagonistas y se transformó en el más trasversal de los sectores, con gran potencial para casi todas las disciplinas técnicas y profesionales. Arquitectos, ingenieros, agrónomos, biólogos, forestales, médicos, deportistas, en fin, son muchas las oportunidades que el turismo ofrece en sus diferentes modalidades.

Es vital entender la socioeconomía alrededor de los ecosistemas vulnerables. Si se entiende desde la cultura y la tradición, desde la forma en que la población local interactúa con los recursos, encontraremos reales soluciones sostenibles y no negocios destinados al subsidio y a la asistencia. Los recursos públicos tienen que ser productivos, y los emprendimientos deben quedar al margen de los “ires y venires” de los presupuestos del Estado para garantizar su permanencia a largo plazo.

Y todo ello desemboca en la urgente e inaplazable necesidad de tejer una red nacional para el turismo sostenible, una discusión abierta sobre qué ecoturismo y cuáles eco emprendimientos impulsaremos para generar las políticas y acciones adecuadas.