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El decreto 118 de 1957

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Comienza, como la mayoría de los decretos, con los considerandos: que llevamos ocho años con el orden público turbado y estado de sitio en todo el territorio nacional; que hay alteraciones económicas y un aumento considerable del costo de vida; que se deben atender las necesidades de los menos favorecidos; y la mejor, que “la doctrina social-católica, recomienda el establecimiento del subsidio familiar como medio de fortalecimiento de la familia”. Antes de contar lo que se decreta, salto a las firmas: están encabezadas por la del Mayor General Gabriel París, quién presidía la Junta Militar del Gobierno. La democracia aún era un sueño en construcción.

Cito apartes de lo que se decretó: “Los patronos obligados, destinarán 4% su nómina mensual de salarios para el subsidio familiar. Tendrán derecho al subsidio familiar los trabajadores permanentes que tengan a su cargo hijos menores de 18 años. Los patronos obligados procederán a constituir Cajas de compensación familiar, o a afiliarse a las ya existentes. El saldo líquido se dividirá por el número de hijos de trabajadores registrados en la respectiva Caja. El cociente resultante será el valor de cada cuota familiar. Todo trabajador afiliado tendrá derecho a percibir mensualmente tantas cuotas de subsidio cuantos hijos hubiere registrado”.

Y así, de un plumazo militar con bendición eclesiástica, nacieron las Cajas de Compensación en Colombia, instituciones que tras más de medio siglo de democracia, ya sin estado de sitio, sin inflación y con un rol eclesiástico reducido a sus justas proporciones, siguen haciendo parte de nuestro paisaje institucional. El 4% de las nóminas mencionado sigue siendo la cifra que destinamos a las cajas. 

En su origen, la idea era darle un complemento al salario de los trabajadores con baja remuneración en función del número de hijos que tuvieran. Hoy, además de esa cuota monetaria que es del orden de $25.000 mensuales por dependiente, las Cajas tienen múltiples servicios: recreación, hoteles, droguerías, IPS, EPS, supermercados, agencias de viajes, programas para adultos mayores, subsidios de vivienda, teatros, aportan al Fosyga, al fondo de la niñez, etc. 

El país del general París, en varios aspectos resumido en los considerandos, ha cambiado. Cuando el militar firmó el decreto las mujeres en Colombia tenían en promedio 7 hijos;  hoy 2. A precios de hoy el salario mínimo de la época era de sólo $380.000. En aquel país los programas sociales focalizados que tenemos hoy en día, como familias en acción, no existían. La capacidad estatal para redistribuir recursos entre los trabajadores peor remunerados, de acuerdo al número de hijos, era nula. Así, tenía sentido autorizar la creación de instituciones que recogieran esos recursos y le dieran ese destino.

Pero ¿tiene sentido hoy en día? En 2013 ese 4% parafiscal sobre la nómina significó más de $4 billones. Una barbaridad: en ese mismo año el gobierno recaudó por concepto de impuesto de renta a las personas naturales $6 billones. Sin embargo, acabar con esa contribución no es sensato. La cuota monetaria a trabajadores de bajos salarios por cada dependiente todavía ocupa la tercera parte de los recursos recaudados por las cajas, resultando en una herramienta eficaz de distribución de recursos. Otros servicios de las cajas llenan espacios que el Estado no asumiría como los centros deportivos y de recreación. Pero más de $4 billones con ese destino son un exabrupto teniendo en cuenta que las cajas ya tienen montada la infraestructura para prestarlos. 

Bajar los aportes a las Cajas al 2% de la nómina dejaría en pie su esencia. Si el 2% restante fuera a las arcas del municipio correspondiente, para una ciudad como Bogotá, significaría un recaudo anual de $800.000 millones, equivalentes a su recaudo por impuestos de vehículos y sobretasa a la gasolina. Con ese flujo de recursos pagaríamos de contado el metro y una troncal de Transmilenio cada dos años: inversiones que pagaríamos con más gusto que otro edificio descollante de las cajas en las zonas acaudaladas de la ciudad, con comercial a bordo en la primera página de los diarios nacionales. 

Twitter: @mahofste

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