Analistas

Carta al Niño Dios

Lo admito, esto te va a sonar un poco conchudo pues ya te había escrito mi carta encabezada por el último antojo literario. Pero esta segunda es de alguna manera menos personal, los regalos son más generales y tienen que ver con economía; bueno, y al final con algo más que eso.

El primer regalo te sonará un poco extraño. Quisiera pedirte un poco más de inflación para Colombia el año entrante. Sospecho que hasta hace unos años recibías justo la petición contraria. Pero resulta que ahora la inflación permanece tercamente por debajo de 2% y, como sabrás, esto puede resultar una pesadilla macroeconómica si los vientos que hasta ahora nos han favorecido cambian de dirección. De hecho, presiento que en 2014 lo harán; ya debes tener en tus manos la carta de Yellen pidiéndote que la ilumines en su tarea de retirar los estímulos de la economía de Estados Unidos. Está en juego la economía mundial, tómatela por favor en serio. Sabemos que la tarea de Janet devaluará nuestra tasa de cambio. Ilumina pues a nuestro Banco Central para que sepa manejar la vela con los nuevos vientos, con la mira puesta en un poco más de inflación. ¡Tampoco mucha!

En los últimos años hemos presenciado una gran cantidad de paros. Diferentes sectores y por diversas razones han paralizados amplias zonas del país para hacer oír sus quejas. Los “eros” los he llamado-cafeteros, camioneros, paperos, cacaoteros-etc. Te pido que la respuesta de política pública del gobierno entrante, ante las quejas de sectores organizados, piense en el bien común y no en el beneficio de unos pocos. Que la respuesta sea mejores carreteras terciarias, dobles calzadas en las primarias, atención a la primera infancia, educación básica de calidad y gratuita, seguridad, funcionamiento de la justicia, investigación técnica y asesoría a los campesinos. Por favor, que la respuesta no sea comprar la papa y regalarla, ni poner tablas de fletes, ni gastarse el 1% del recaudo del Gobierno en subsidiar el precio del café. Que el gobierno sea para todos, no para los que más vociferan.

Me dirás que todo eso vale platica. Lo acepto, si bien suena paradójico hacerlo en una misiva al Niño Dios. Paso entonces a la tercera categoría. Necesitamos más Estado, no menos, y por tanto te pido una nueva reforma tributaria. Una que ahonde el espíritu de la anterior, es decir, en desmontar la maraña de pagos asociados a la creación de trabajo formal, pero que ahora también se asegure de cobrar impuestos a los dividendos, que los pensionados con altos ingresos también pongan su parte y que al menos la mitad de los colombianos paguemos impuestos sobre nuestros ingresos. “Todos ponen”-como  decía alguien que no cree en ti-tiene que ser la premisa del nuevo sistema. 

La cuarta categoría es pesada. No sé si quepa en tu trineo; o en lo que sea que transportas tus regalos. La educación pública en Colombia es un desastre. ¿Será que puedes poner al frente de esa cartera a alguien que sea más que un buen gerente, que le haya echado cabeza al tema, que entienda que su tarea arranca por pensar el sistema desde el cuarto mes de nuestros nuevos habitantes?

Se me acaba el espacio y me faltan varios pergaminos por llenar. Me dicen que a veces no puedes satisfacer todas las peticiones. Si es así, si se me fue la mano, olvida todo lo que has leído hasta ahora y concéntrate en las dos que vienen. La primera: te pido que se firme la paz en La Habana. La segunda: es sobre el Procurador, un personaje que te habla todos los días, que cree que sigue tus órdenes a rajatabla. Líbranos de él. Se me ocurre que lo nombres personero de alguna parroquia de su secta. Por favor.

Twitter: @mahofste