Analistas

El camino hacia el desarrollo

En generación de bienestar para sus ciudadanos, Perú y Chile son ejemplo en Latinoamérica. Así de sencillo. No solo han tenido los crecimientos económicos más altos del subcontinente, sino que también han logrado que el crecimiento impacte a la población menos favorecida, haciendo que el pueblo crea y le apueste a su modelo de desarrollo. Por su lado, Colombia no ha logrado un desarrollo sustancial de su economía que impacte a los menos favorecidos.

Contrariamente al discurso oficial, es poco probable que la firma del acuerdo de paz tenga un impacto significativo en el desarrollo económico del país y en el bienestar de los colombianos menos favorecidos. La desmovilización, de lo que parece van a ser menos de 5.000 guerrilleros en un país de casi 50 millones de habitantes, aunada a lo que seguramente va a ser la persistencia del negocio del narcotráfico, el de la extorsión y el de la minería ilegal por parte de los disidentes del proceso y las bandas criminales que llegarán a copar el vacío dejado por la guerrilla, harán que el impacto prometido de la paz negociada se embolate con el tiempo, como pasa con muchas otras cosas en nuestro país. Dada esta perspectiva, es urgente aumentar la competitividad del país con otras medidas, entre otras las siguientes:

USO DE LA TECNOLOGÍA PARA MEJORAR LA EFICIENCIA

Los nuevos modelos tecnológicos son aplicables en el sector público, donde urge modernizar la justicia con audiencias por teleconferencia, expedientes digitales y bases de datos centralizadas para los procesos; continuar controlando con tecnología los gastos en salud para detectar los sobrecostos asumidos por el estado y garantizar la calidad de la educación con la estandarización de contenidos digitales y seguimiento a los educadores. 

En el sector privado no se puede seguir privilegiando a sectores como el de los dueños de los taxis que históricamente se han lucrado, no de su trabajo, sino de valorizaciones descomunales e injustificadas en los cupos, proscribiendo modelos económicamente eficientes como el de Uber. Tampoco se puede seguir beneficiando injustamente a la banca tradicional con una regulación que limita el uso de transacciones digitales a la población bancarizada. La pugna por el control de este mercado entre las compañías de comunicaciones y los bancos nos está dejando a los usuarios sin los beneficios de la misma.

Uso eficiente de los recursos 

Desde los trabajadores ineptos nombrados a dedo en el sector público hasta la población empleada en cargos que poco generan valor agregado a la sociedad como los 250.000 celadores que dormitan en sus sillas y ejercen funciones que en un país desarrollado le corresponden al Estado, es necesario no solo disminuir el desempleo sino hacer que el empleo sea productivo. Lo mismo ocurre con el parque automotor de alrededor de 3 millones de vehículos expuestos al pico y placa que se utilizan al 50% de su capacidad, lo que equivale a $45 billones en capital invertido  innecesariamente, equivalente siete veces al incremento anual de recaudo de la reforma tributaria.

Con el fin de devolverle la competitividad al país no se necesitan milagros. Solo se necesita un gobierno dispuesto a tomar decisiones en favor de la mayoría de los colombianos y atacar con decisión a los sectores que han consolidado posiciones de privilegio a costa de los demás. No es tan difícil, pero para hacerlo hay que ser valiente.