.
Analistas 18/09/2021

Crimen en expansión y contramedidas

Manfred Grautoff
Consultor de seguridad nacional

Crimen es la palabra que ha tomado relevancia, en especial en Bogotá, donde el homicidio ha aumentado con relación a 2019, cuando los ciudadanos estaban confinados por la pandemia del covid-19. Las alertas han saltado, y los ojos de la opinión pública están puestos sobre la alcaldesa y la Policía Metropolitana de Bogotá.

Veladamente, a la migración proveniente de Venezuela se le culpa del alza del homicidio. Sin embargo, los ciudadanos venezolanos capturados por este delito solo llegan a 4%. Mientras, los ciudadanos colombianos capturados por homicidio corresponden a 94%. Así que, buscar una intervención sobre la población que menos delitos comete, es ineficiente, porque daría pobres resultados en la reducción del crimen.

Además, cuando los homicidios aumentan, es porque existen expansiones de bandas de crimen organizado, que entran en disputa con otras estructuras criminales. Tal como lo explica Sudhir Venkatesh, en su libro ‘Líder de una banda por un día’. La investigación de este sociólogo comprobó empíricamente cómo las bandas de crack de Chicago, que tenían la capacidad operativa y recursos financieros; invadían los espacios de las bandas que estaban debilitadas. Así, el crimen organizado, al igual que una empresa formal, busca apropiarse del mercado, que, en ese caso eran los ingresos de las ventas de crack.

Esta comprensión del comportamiento criminal revela lo sucedido durante la pandemia; la cual provocó la depresión del mercado ilegal y probablemente debilitó una fracción importante de las bandas de crimen organizado de Bogotá. Por lo tanto, las estructuras criminales que sobrevivieron a la crisis han comenzado una consolidación. Además, durante la pandemia se dedicaron a refinar sus métodos; lo que explicaría por qué asaltan en grupos de motociclistas.

Esta forma de operar en términos tácticos se denomina generar masa; y tiene como objetivo disuadir acciones de autodefensa de las víctimas; lo que simultáneamente les permite superar las capacidades de la Policía. Por otro lado, el hurto de vehículos de gama alta no es para revender las autopartes; sino para regrabar las piezas de los automóviles y venderlos por encargo. Posiblemente para ser empleados en la comisión de otros delitos, o con destino a los grupos armados.

Estamos ante un crimen organizado que tiene nuevos métodos; que está en proceso de expansión; y comprometido en una guerra de conquista por el mercado ilegal. Frente a este escenario, el Estado debe tomar medidas. La primera, es un mayor número de policías; pero con destino a la Seccional de Policía Judicial (Sijin), que es eficiente para desvertebrar al crimen organizado. Segunda, patrullajes conjuntos de varias unidades policiales; a fin de ejecutar contra medidas tácticas, para desincentivar la comisión de delitos, y lanzar una señal de superioridad numérica policial. Tercera, las actividades de convivencia ciudadana deben ser asumidas por otras entidades.

Así, la función de tránsito de Bogotá debe estar en manos de la Alcaldía. Esto liberaría 1.300 uniformados para patrullar la ciudad. Cuarta, instaurar el puesto de mando distrital (Pmud), con el propósito de hacer cumplir metas de reducción del crimen. Es hora de actuar, los ciudadanos imploran con desesperación. Seguridad!!!