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Analistas 01/06/2022

El discurso antipetro de Petro

El discurso de Gustavo Petro el pasado domingo después de conocerse los resultados de la jornada electoral será uno para la historia. No porque haya sido particularmente brillante o inspirador, sino porque es la primera vez que un candidato presidencial hace un discurso en contra de sí mismo.

El discurso de Petro fue, como lo dijo acertadamente Thierry Ways, un discurso antipetro.

“Ojo con el cambio”, alertó el candidato a su audiencia: “hay cambios al vacío, hay cambios que no son cambios, son suicidios”. Y advirtió que lo que se requiere es un “cambio de verdad, hacia adelante, un cambio que sea constructivo”. Lo cual, valga decir, es exactamente lo que muchos hemos venido advirtiendo en columnas como esta desde hace meses: que Petro es un peligro y que su elección lanzaría al país por una pendiente de difícil retorno.

O sea que, entendidas las cosas como son, la recomendación de Petro es que no votemos por Petro.

Lo digo porque quien propone acabar de tajo con la exploración de hidrocarburos para reemplazarla por cultivos de aguacate, arrojando al país a una inevitable crisis fiscal es Petro. Quien plantea desmontar las EPS -que son la piedra angular del mejor sistema de salud del continente- para reemplazarlas por médicos cubanos es Petro. El que habla eufemísticamente de “democratizaciones” de los medios de producción, como los mejores ideólogos marxistas, es Petro.

Quien se embolsillará los ahorros privados pensionales es Petro. El que impondrá controles de capitales y precios e impuestos exorbitantes será Petro. El que negociaría con narcos y políticos corruptos un “perdón social” a cambio de votos y el que plantea quedarse varios períodos presidenciales para concluir con su “revolución” es Petro (como lo confesó abiertamente su pintoresca vicepresidente).

Por lo tanto, aquí el que propone lanzarse al vacío sin paracaídas es Petro y no su contrincante Rodolfo Hernández, aunque Petro, en un característico acto de prestidigitación política nos quiere hacer creer que es al revés. El programa de gobierno del ingeniero -lo encuentran en https://www.ingrodolfohernandez.com- se podría describir como de progresismo moderado, muy en la línea con las reformas que han planeado numerosas comisiones de expertos y organismos internacionales y bastante distante de sus más célebres memes en TikTok.

A Petro, ese lobo con piel de lobo como diría Felipe López, le quedará difícil ponerse el disfraz de oveja. Han sido demasiados años de destilar odio y resentimiento en contra de las élites empresariales y políticas como para dar un viraje súbito. Pretender que lo dicho durante décadas fue solo una chanza que no se debe tomar muy en serio y que lo que se buscaba desde el principio era conducir al país por el sendero del cambio ponderado no es creíble. La izquierda colombiana debe entender de una vez por todas que si quiere llegar al poder, tiene que escoger sin ambigüedades el camino de la social democracia europea y abandonar definitivamente el complicado sancocho marxista-chavista que tanto sufrimiento le ha traído a la región.

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