Analistas 27/10/2020

Recta final para Biden y Trump

Resta solo una semana para que se decida quién será el presidente estadounidense para el nuevo periodo (2021-2025). El próximo martes, 3 de noviembre, terminará la desgastante carrera por la Casa Blanca, y quedará definido si el actual presidente Donald Trump se queda en ella, o si tendrá que cederla a Joseph Biden, el candidato demócrata que ha venido dominando las encuestas y se perfila como vencedor en la contienda.

A pesar de lo anterior, y recordando lo sucedido hace cuatro años, cuando Hillary Clinton perdía las elecciones ante la incredulidad de la mayoría del electorado estadounidense, no se puede considerar tan clara la victoria de Biden sobre Trump, pero sí es oportuno señalar quizá, algunas razones que pueden visualizarse más en favor de Biden que de Trump, para convertirse en presidente.

Lo primero, y que claramente ha venido afectando las posibilidades para que Trump permanezca en el poder, se relaciona con la siniestra gestión frente a la neumonía covid-19, la peor manejada de todo el planeta, con más de 225.000 personas fallecidas. En este punto, incluso, no es mucho lo que habría que señalar, pues es asunto de público conocimiento. Pero sí es muy particular, por ejemplo, que un Estado como Texas se encuentre hoy en posición de indecisión, cuando debiera estar afianzado del lado republicano como es tradición. Tal como en Texas, la campaña se agudizó en Florida, Arizona, Georgia, Carolina del Norte y Pensilvania, entre otros, por ser indecisos o pendulares.

En segundo lugar, debe considerarse el fenómeno del racismo y el descontento social, que no es algo nuevo, pero que se endureció con Trump como presidente del país. Por décadas la exclusión de las negritudes y, en general, los inmigrantes, ha estado presente en el país. Sin embargo, en los últimos años se ha desatado una reacción que, además de violenta, ha procurado mover las bases de la política estadounidense. Incluso, los latinos también ingresan en este punto de la discusión, pues gradualmente se han convertido en una pieza clave para determinar el funcionamiento político del país. Sumadas estas fuerzas, el más claro beneficiado es Biden sobre el presidente candidato.

Un aspecto más a considerar, entre muchos otros que por extensión no se pueden desarrollar acá, tiene que ver con el ámbito de la salud. Cuatro años se le fueron a Trump queriendo acabar con el sistema legado por Obama, pero no pudo. Diversas son las razones, pero ha primado la presión por mantener un sistema que, al final del día, no es como lo presenta el actual mandatario.

Por cierto, el último de los debates, como sucedió con el primero y funesto cara a cara (en el que Trump no dejó hablar), demostró una relativa superioridad en las métricas en favor de Biden. Diversos estudios técnicos corroboraron que, incluso, cuando los números de participación en redes sociales ubicaron por encima a Trump, en el mayor de los porcentajes, los mensajes fueron negativos. Así las cosas, no siempre es bueno tener muchas menciones; todo lo contrario, a mayor cantidad de alusiones, mayor perjudicado resultó el candidato republicano en las redes sociales.

El daño que Trump le ha hecho al prestigio y posición estadounidense en el sistema multilateral será otro factor que, aunque no resulte tan relevante desde una óptica doméstica, influirá en el sector más ilustrado del electorado. Por más que se desee mantenerse en la línea del America Great Again (Estados Unidos grande de nuevo) o el America First (Estados Unidos primero), no puede desestimarse que con las acciones de Trump a largo y ancho del planeta, el sentimiento de Anti-Americanismo re-emergió e hizo que los ciudadanos estadounidenses lo sintieran.

En una semana se sabrá qué pasó. No obstante, y a pesar de la desconfianza al pronosticar este resultado, hay más puntos favorables para Biden y podría insinuarse que si triunfa la sensatez, Él será el nuevo presidente estadounidense.