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La Ocde y América Latina

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Hoy, cuando se concibe a Colombia mucho más cerca de lograr la adhesión a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), es pertinente revisar el papel del organismo internacional en América Latina, en la que sólo dos Estados son miembros plenos. A pesar de esa escasa participación, existe una serie de actividades en beneficio de las naciones de esta parte del mundo que bien resulta considerar.

Con el visto bueno otorgado al país por parte del Comité de Empleo y Asuntos Sociales, sólo resta que se pronuncie favorablemente el de Comercio y, de esa manera, el de Desarrollo Económico pueda englobar los 22 avales obtenidos y autorizar la adhesión del país al Club de las Buenas Prácticas. Así, sería Colombia el tercero de los países de la región en lograr su ingreso. Primero fue México, en 1994, y luego Chile en 2010. Valga anotar el interés de Brasil, Perú y Argentina por lograr su entrada; además del proceso costarricense adelantado para la adhesión.

Si bien la región ha sido poco activa en relación con las membresías plenas en la Ocde, existen algunos vínculos entre esta última y diversos actores latinoamericanos. La misma entidad enfatiza en sus reportes la manera cómo ha gestado lazos cada vez más estrechos durante los últimos 20 años. Con ello se ratifica el interés de acercarse a este ámbito regional, para el trabajo en beneficio del desarrollo de sus sociedades.

En primera instancia se resalta la relación alcanzada con la Comisión Económica para América Latina (Cepal). Esto ha quedado evidenciado en diversas publicaciones de la Organización, en las que la Comisión, como centro de estudio regional con un relativo impacto, nutre los reportes en los que se ofrecen resultados e indicadores sobre avances en materia de desarrollo regional. Un caso específico, por ejemplo, es el de la publicación de las Perspectivas Económicas de América Latina.

En segundo lugar, aparece el vínculo con el BID, consolidado con la realización conjunta del Foro Internacional Económico sobre América Latina y El Caribe, y el Foro Latinoamericano de Competencia. A lo anterior se suma lo desarrollado con la Red-LAC de Altos Funcionarios del Presupuesto y las labores en la mayoría de las redes de trabajo en políticas públicas de la región, bajo el trabajo unificado Ocde-LAC.

También se destacan las actividades conjuntas (Ocde-BID) en temas de agenda sobre políticas de productividad y la superación de lo que han denominado la “trampa de ingreso medio,” para la mayor parte de las economías de la región; como relevantes son los lazos entre la Ocde y la Corporación Andina de Fomento (CAF), que convierten a la segunda en un aliado significativo en el trabajo adelantado por diversas redes regionales.
Finalmente, debe anotarse que para América Latina el papel de la Ocde ha trascendido en la medida en que ésta procura asistirle cada vez más de cerca en actividades de impacto social. Esto quedó constatado hace un par de años (2016), con la creación de su Programa Regional para LAC. Los tiempos para generar estudios, diagnósticos y aproximaciones a los diversos problemas latinoamericanos han sido veloces. Con la realización de variadas reuniones de alto nivel, en sólo dos años de trabajo, existen informes y reportes técnicos con valiosos resultados, que incluyen la participación de la Ocde, el BID y la CAF.

Así, resulta atractivo para los funcionarios latinoamericanos, seguir muy de cerca lo que se origina a partir del diálogo entre sus organismos regionales y la Ocde. El programa creado para América Latina tiene identificadas diversas áreas de políticas en las que se requiere adelantar mayores actividades que faciliten avances: educación, innovación, inversión, género e integridad, entre otras. En ellas se procura “acercar y adaptar los métodos de trabajo de la Ocde” y sus mejoras en estadísticas, asesoría en relación con las políticas y diálogo para la región.

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