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Segunda mano para el mercado de capitales

En 1996, Fedesarrollo, el Ministerio de Hacienda y el Banco Mundial publicaron un documento conocido como la “Misión del Mercado de Capitales”, siendo esta la primera y, hasta hoy, única de este tipo que se ha realizado en el país. La misión se llevó a cabo viviendo una desafiante coyuntura económica, caracterizada, entre otras cosas, por la consolidación de la independencia del Emisor y la instauración de un nuevo régimen pensional.

La misión hizo un acertado diagnóstico -dirigido entonces por el hoy ministro Mauricio Cárdenas- que permitió diseñar una hoja de ruta enfocándose en fortalecer tanto los distintos mercados como los instrumentos y productos ofrecidos en los mismos. 

En dos décadas el mercado de capitales colombiano ha logrado avances importantes, de hecho, la primera misión fue un éxito con cifras contundentes. Primero, la capitalización bursátil ha pasado de 12% a 35% del PIB desde la misión hasta hoy. Lo anterior es resultado de hechos positivos como el aumento en la emisión de bonos y la democratización de la propiedad accionaria de empresas estatales. 

Así mismo, el mercado de deuda pública es uno de los más profundos y desarrollados de la región. Mientras en 2000 se transaban $14,6 billones, en 2016 se transaron más de $1.500 billones, con una alta participación de inversionistas extranjeros. Además, la ampliación de títulos públicos a distintos plazos favoreció las emisiones de títulos a mediano y largo plazo  por parte del sector privado.

A pesar de lo anterior, quedan aún varios desafíos de la primera misión. Por ejemplo, definir elementos para que la rentabilidad de los fondos de pensiones y cesantías pueda fluctuar bajo ciertas condiciones, establecer reglas claras en materia de inversión extranjera de portafolio y lograr un mayor desarrollo del mercado de deuda privada, son tan solo algunos de los desafíos. 

Adicionalmente, hay tareas que obedecen a las nuevas realidades. Por ejemplo, las Fintech parecen ser una competencia de ciertos instrumentos del mercado de capitales y, seguramente, se requiere una regulación que promueva el uso de canales electrónicos. Lo anterior, además, se da en el marco de nuevas condiciones de liquidez, apetito de riesgo por mercados emergentes y el país se ha convertido en un lugar  atractivo para invertir. 

Por lo anterior, resulta más que necesario contar con una segunda misión del mercado de capitales, reto que exige un trabajo conjunto entre sector público y sector privado. Esta nueva misión debería hacer un diagnóstico comprehensivo e integral del estado actual de los distintos mercados, evaluar qué ha pasado en estos últimos 20 años y examinar los retos para que tanto la oferta como la demanda fluyan mejor. 

Por último, dado que el mercado de capitales es un canalizador de ahorros, su profundización redundará en mayores y diversas fuentes de financiamiento, con efectos positivos sobre el crecimiento económico. Si bien es claro que al Gobierno actual no le queda tiempo suficiente para llevar a cabo reformas estructurales en el mercado, sería positivo que dejara la primera piedra de una nueva misión de mercado de capitales después de más de 20 años.