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Analistas 17/04/2020

¿Covid-19 amenaza la TV nacional?

Leonardo Gómez Jiménez
Profesor de Medios Digitales

Los actores, directores y escritores de TV aseguran que el decreto 516 del 4 de abril, amenaza la continuidad de la industria audiovisual colombiana. ¿Será una amenaza real? Analicemos el caso:

Resulta que una de las medidas que tomó el gobierno en medio del estado de emergencia, fue reducir por medio de este decreto, la cuota de pantalla a los canales de televisión abierta como Caracol, RCN Canal 1, City TV y los ocho regionales. Tradicionalmente la ley 182 de 1995 les ha exigido a estos operadores, un mínimo de producción nacional por franjas: 70% de 7 a 10:30pm, 55% de 10:30 a 12pm y de 10 am a 2pm, y 40% de 2 a 7pm, y ahora el decreto reduce esta exigencia a 20 por ciento. La razón es que por el Covid-19, no han podido producir contenidos y solicitaron flexibilizar temporalmente los porcentajes de cuota de pantalla y así poder programar eventualmente otros productos.

Los actores temen que al reducir la cuota de pantalla, nos inundemos de programas extranjeros.

Lo cierto es que los canales privados nacionales desde sus inicios hace casi 22 años no se han limitado a ese mínimo de cuota de pantalla sino que la han excedido. Caracol y RCN siempre programan noticieros, telenovelas y realities ciento por ciento colombianos en la franja estelar y no hay indicios de que esto vaya a cambiar. RCN tuvo que suspender la grabación de sus telenovelas “Pa' quererte” y “Enfermeras” y en su reemplazo programaron la repetición de tres telenovelas nacionales, es decir que siguen cumpliendo con el 100% de cuota de pantalla. Aquí ningún decreto va a llegar repentinamente a cambiar la lógica del mercado.

Por más flexibilidad que tengan los canales para programar culebrones mexicanos o series gringas, no lo van a hacer porque su público quiere ver productos criollos. La TV extranjera en los canales abiertos es el relleno de franjas muertas, nunca la protagonista de la franja estelar. Ellos no son novatos y no se van a poner a experimentar en este momento. RCN y Caracol han probado con documentales, adaptaciones de comedias gringas y coproducciones con Telemundo que resultaron en híbridos raros que no eran ni chibchas ni aztecas ni chicanos y a nosotros no nos gustó. A los colombianos nos gusta vernos reflejados con nuestro acento y nuestra farándula porque somos ególatras. Eso lo tienen claro los canales así que no van a cambiar su lógica de repente. Quienes quieren ver series extranjeras, verán canales de TV paga o Netflix. El negocio de Caracol y RCN es producir contenido local para venderlo en el mercado internacional, y no van a dejar de hacerlo.

Las sanciones que tendría que imponer el MinTIC a los operadores de TV que incumplan la regulación, pueden ser de hasta 15.000 salarios mínimos, y en este caso sería injusto que por no poder producir o no llenar todas sus franjas con contenidos locales, recibieran una sanción cuando su capacidad de producción está frenada.

Al final del día, quien manda no son los decretos, sino los televidentes. Si la audiencia responde bien a las producciones nacionales como ha ocurrido históricamente, los canales seguirán con esta programación. Hay mucho trabajo para la industria audiovisual y Colombia no va a echar para atrás en su liderazgo del mercado hispano. Tan pronto pase esta coyuntura, las productoras retomarán las grabaciones.