.
Tribuna Universitaria 08/10/2021

La dictadura de la bicicleta

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

Son frecuentes en la capital del país las noticias sobre el robo de bicicletas, con tristeza e impotencia se ve que algunos de los hurtos conllevan la muerte del ciclista como pasó esta semana con un joven apuñalado por los ladrones, la situación que se torna incontrolable no tiene una solución clara, mientras tanto el problema crece.

La bicicleta como medio de movilización es uno de los más antiguos en la historia humana, antes de la combustión por carbón o por petróleo siempre existió el tránsito con caballos, mulas y la bicicleta; este medio de transporte se popularizó sobre todo en el siglo XX a tal punto que en la mayoría de las capitales de Europa y Estados Unidos su infraestructura fue modificada para fomentar dicho medio de transporte.

Bogotá es una ciudad con serios problemas de movilidad, según la empresa Inrix que se dedica a proporcionar datos a los fabricantes de automóviles, esta ciudad es la más congestionada a nivel mundial con 133 horas perdidas al año en atascos, rebasando a ciudades como Nueva York, Bucarest o Moscú. A lo anterior, se suma que, a diferencia de las demás capitales mencionadas, no se cuenta con un sistema de transporte público eficiente, el Transmilenio que fue una gran ayuda dejó de crecer como se tenía programado y ya sea por negligencia o por corrupción las obras necesarias no se han hecho y Bogotá aún espera una solución eficiente.

La presente Alcaldía con aparente improvisación ha hecho un esfuerzo enorme por implementar la bicicleta como un sistema de transporte en la ciudad, para ello le ha quitado a la ciudad kilómetros de vías para habilitarlas como rutas exclusivas para las bicicletas, empeorando de manera notoria la ya maltrecha movilidad. Dichas medidas han traído la protesta de múltiples ciudadanos, como ocurrió con la restricción en la calle 13, vía utilizada por los camiones de carga que deben ingresar a la ciudad. La obstinada idea le quitó carriles a la carrera séptima, la avenida 68, y se habla hasta de quitarle vías a la autopista.

La defensa de la administración es que apenas 15% de las personas utiliza carro particular, se le olvida a esta que primero pagan impuestos y que 46% utiliza también transporte público el cual usa las mismas vías y tan solo 6% usa bicicleta. Sumado a lo anterior, en el nuevo POT no contempla la construcción de vías nuevas, como la ALO, pero sí se empecina en seguir con la idea de la bicicleta.

El aumento de robos de bicicleta aumentó 30%, la solución no puede ser una nueva carga burocrática para los ciudadanos; la situación se ha salido de control y los más afectados son las personas más pobres que viajan horas a diario en transporte público, está bien incentivar el uso de la bicicleta, pero no a costa de las pocas vías de la ciudad y sobre todo de millones de personas que a diario salen a trabajar, en medio de congestiones, lluvia y ahora una creciente inseguridad, no es justo con la ciudad y con sus ciudadanos.