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Fracking, mal necesario

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Muchas críticas está teniendo el Gobierno al abrir la posibilidad del fracking cuando en campaña el presidente había dicho que no se iba a utilizar este método en el país; esta forma de extracción sigue causando polémica a nivel mundial por sus posibles efectos ambientales.

El método tradicional de extracción introduce un tubo o cañón a la profundidad donde se encuentra el yacimiento, la presión hace que el gas y el agua salgan sin más; de no hacerlo se acompañan otras técnicas que mediante bombeo sacan a la superficie el petróleo. Esta forma de extracción es posible en formaciones rocosas que tienen poros o grietas y los grandes países petroleros tienen reservas con esas características. Otros tienen petróleo, pero se encuentra al interior de rocas que no permiten al gas fluir a través de ellas y hasta hace poco era muy difícil explotar su contenido; pero todo cambió gracias al fracking.

El fracking es un método de extracción que mediante agua y distintos componentes químicos penetra estas rocas y se logra fraccionar y extraer su contenido. Dichas perforaciones son más costosas que el método tradicional, pero es ampliamente utilizado por distintos países como Estados Unidos o Argentina; actualmente existe más de 1 millón de pozos en funcionamiento y sus críticas giran en torno a la posible contaminación de yacimientos de agua, con el uso de los químicos y la forma de eliminar los residuos.

Inglaterra tuvo un debate similar en 2013, y expertos como el Dr. Richard Selley señalaron que este método de extracción es posible hacerlo gracias a los avances tecnológicos que permiten hacer un recubrimiento de la zona por donde sale el gas. Aunque siguen existiendo riesgos, se minimizan con estas nuevas técnicas que evitan el contacto del petróleo con el agua.

En Colombia el debate apenas comienza a darse; la senadora Maritza Martínez presentó un proyecto de ley para regular la extracción. Aunque restrictivo, a mi modo de ver dicho proyecto es valiente y adecuado porque arranca el debate sobre lo que puede ser una opción para solventar el problema de reservas con el que se enfrenta el país.

Colombia tiene reservas para un poco más de cinco años y el petróleo ocupa entre 40% y 50% del total de las exportaciones; de ahí que se hable de “dependencia” de este sector primario de exportación.

El país por tanto debe tener un debate serio; los miedos ambientales no pueden impedir el progreso, Estados Unidos se volvió, gracias a este método, el primer país productor de petróleo, dejando la dependencia de las importaciones para su abastecimiento. ¿Es por tanto el fracking un mal necesario? Hasta el momento sí, a menos que se potencie la economía en otros sectores.

Las consecuencias del fracking a largo plazo no han sido evaluadas; lo cierto es que su práctica se populariza y antes de dejarse llevar por mitos, Colombia debe buscar cómo este nuevo método de extracción tenga el menor impacto ambiental posible.

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