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Analistas 10/09/2021

Es el hombre y no el Estado

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

Uno de los mayores defensores del rol del Estado es Thomas Piketty; en varios de sus libros defiende el papel redistributivo de éste, y con bastantes datos intenta demostrar que el cierre de brechas sociales en gran medida corresponde a este poder gubernamental.

El papel del Estado ha sufrido un cambio drástico a partir del siglo XIX; los dueños absolutos del poder como lo fueron las monarquías dieron paso al nacimiento del Estado - Nación, en donde los países dejaron de girar en torno a una figura y se concentraron alrededor de creencias, territorios e idioma. Dicha identidad generó unos nuevos balances de poder que fueron intensificados por las dos grandes guerras del siglo XX, los cuales rompieron brechas y dieron pie al reconocimiento de derechos humanos y al nacimiento del mayor periodo de riqueza de la historia.

Con lo anterior el Estado entra a tener un papel cada vez más importante en la vida de los ciudadanos; ya no eran ellos al servicio de un reino, era todo un aparato de gobierno que entraba a servir a un conglomerado bajo un territorio; los derechos económicos y sociales pasan de ser teorizados en Alemania a ser incorporados en distintas constituciones; con ellos el Estado pasa de preocuparse exclusivamente por la seguridad y el manejo de la economía, a velar por la salud, educación y hasta pensión de sus habitantes. Dicho cambio introdujo un mayor gasto y con él una exigencia superior a los contribuyentes.

Hasta la II guerra mundial los impuestos representaban menos del 10% del ingreso nacional, según datos aportados por Piketty; el incremento llegó a ser la mitad de los ingresos en Francia y Alemania y a cifras cercanas al 55% en países como Suecia; Estados Unidos se ha mantenido en el 30%. Esta contribución trajo consigo que casi en su totalidad Europa y Estados Unidos tienen educación básica secundaria gratuita, carreteras y atención gratuita de salud en proporciones similares. En Colombia el porcentaje de recaudo respecto al PIB se ubica cercano al 20%; sin embargo, en los países desarrollados el gasto en educación y salud representa el 15% de los gastos nacionales y en sentido amplio los gastos sociales incluyendo pensiones representan entre el 30% y 35%, cifra similar al del país y la mayoría de Latinoamérica.

Esta relevancia en el papel estatal sin duda ha contribuido al progreso; ahora en el siglo XXI debemos evaluar si dicho papel no se está excediendo; los ciudadanos se acostumbraron a que el gobierno provea y le exigen a diario sin pensar en su propio esfuerzo; dicha práctica es peligrosa pues los experimentos sociales donde el Estado tenía el control absoluto, como los regímenes comunistas, terminaron en la violación de todos los derechos, la ruina económica y la abolición del individuo. El sano equilibrio en el papel del Estado debe ser labor de todos los ciudadanos; finalmente aquel está al servicio de todos y no al contrario como muchos intentan hacer creer.