Analistas

El desafío hotelero

Gustavo Toro, presidente de Cotelco, señala que el gremio hotelero está en crisis gracias a la competencia desleal de portales como Airbnb. Esta plataforma ha sido una revolución a nivel mundial, no solo se rompió el esquema tradicional de los hoteles, sino que se volvió una fuente de ingreso para tantas personas con inmuebles subutilizados, además se convirtió en la opción más barata para hospedarse.

En este escenario en el cual se ven beneficiados los usuarios que viajan y las personas que se lucran con el inmueble, hay dos partes afectadas: los hoteleros y el propio Estado. Los primeros, principalmente, porque al estar operando bajo el servicio formal, tienen que pagar una buena cantidad de impuestos; y el segundo, porque deja de recaudar.

Según datos de Cotelco Bogotá y RMC Consultores, en solo Bogotá hay 6.662 Airbnb que facturan más de US$8 millones al año. En materia tributaria están dejando de tributar cerca de $2.000 millones, esta operación hace que sencillamente los precios sean mas económicos en la plataforma no solo por la ausencia del gasto de personal sino que además no pagan los impuestos de los hoteles.

Competir bajo esos parámetros en Colombia a primera vista resulta injusto. Airbnb sostiene que ellos prestan un servicio distinto al del hotel, además funcionan como portal en donde no ofrecen hospedaje, sino que son unos simples intermediarios entre el dueño de un inmueble y un posible huésped. Pero entonces, ¿hay alguna solución ante la disyuntiva entre los hoteles y Airbnb? La respuesta a primera vista sería cobrar un impuesto a la plataforma de tal manera que por cada transacción se pague el IVA, ICA y hasta por vender una bebida el hospedaje se cobre impuesto al consumo, sin embargo llenar de tributos una solución digital sería igual de absurdo que cobrar un impuesto por el uso del correo electrónico o  por usar redes sociales; sería ir en contra del desarrollo a nivel mundial.

La solución entonces estaría encaminada a paulatinamente quitar los tributos sobre los hoteles, al menos los dos principales: IVA e ICA; si bien el primero actualmente no se cobra a extranjeros, sí afecta a los locales, lo que es un buen porcentaje del total. En este escenario, Airbnb  y los hoteles competirían en condiciones más justas y se vería beneficiado siempre el consumidor al elegir precio y calidad. 

No hacer nada será seguir castigando al gremio que hace las cosas bien, al que registra sus ingresos y paga sus impuestos; el problema es que el Gobierno parece no tener interés en abordar el tema, por tanto el desafío es de los hoteles, en donde deben buscar nuevas oportunidades de negocios, por ejemplo prestando servicios complementarios a los clientes de Airbnb o valiéndose incluso del portal. El reto está servido, finalmente en los desafíos salen mejores negocios.