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Analistas 05/09/2023

Es la seguridad, estúpido

‘It’s the economy, stupid’ -es la economía, estúpido-, es una frase acuñada por James Carville, estratega de la campaña de Bill Clinton en 1992, año en el cual la economía americana sufría una recesión económica. Ante el claro deterioro de los índices económicos en EE.UU., el señor Carville le pidió a todos los miembros de la campaña que martillaran el tema de la economía hasta la saciedad para cautivar a un electorado que veía como su capacidad adquisitiva se había mermado considerablemente. Desde entonces esta frase se ha usado indistintamente, sustituyendo la palabra ‘economía’ por cualquier otra que describa un tema obvio para recalcar en una campaña por su evidente importancia para un electorado.

El ascenso meteórico de Uribe en las elecciones de 2002 se debió precisamente a que identificó que el gran tema de ese momento era la inseguridad. Estábamos sitiados en las ciudades viendo como las guerrillas y los paramilitares se paseaban orondos por medio país sembrando el terror. Llegó al poder con un discurso de mano dura que aplicó a rajatabla. Gracias a su política de Seguridad Democrática se extraditaron a los capos paramilitares y se llevó a las Farc al borde de la derrota militar. Sus índices de aprobación se dispararon y lo convirtieron en el gobernante en ejercicio más popular del mundo. Como era de esperarse, la economía se reactivó significativamente. En la primera década de este siglo el país creció por encima de su promedio histórico de 4%, la inversión extranjera incrementó más de 150%, el desempleo bajó de 15% a 12% y la pobreza se redujo de forma importante.

Ante el espectacular retroceso de la seguridad en los últimos meses, parece que este será nuevamente el tema que domine el debate público de los próximos años. Según cifras públicas las masacres, el secuestro y la extorsión han aumentado en el ultimo año. Pero más allá de los números, lo que más inquieta es ver al gobierno implementando no un programa de ‘Paz Total’ si no uno de ‘Impunidad Total’, lo cual por supuesto tiene de plácemes a los malandros, quienes ni cortos ni perezosos están haciendo de las suyas. Imágenes como las de hordas atravesándose en las carreteras del país para atracar a los conductores dan fe de que la situación se le salió de control al gobierno. Lo cierto es que en amplias zonas del país no hay fuerza pública. Y donde la hay se permite el delito con la excusa de la paz.

El desmadre del orden público le abrirá el camino a algún aspirante a gobernar que viendo lo obvio piense: ‘es la seguridad, estúpido’. Después no nos sorprendamos que incubemos a un Bukele colombiano. Porque uno puede hasta medio aceptar que el Estado sea corrupto e incompetente, pero no que nos deje a merced de los delincuentes. Porque sin seguridad no hay nada. No hay aumento del turismo, ni reindustrialización, ni mucho menos exportación de aguacates, todos grandes anhelos de este gobierno.

Ya vemos como Bukele se ha convertido en el nuevo Uribe del continente, con índices de seguridad impresionantes y con una popularidad entre su gente que ronda 80%. No es de extrañar que a pesar de que los ‘progres’ de izquierda se están rasgando las vestiduras por sus prácticas contra el crimen, muchos en América Latina añoran un gobernante que reproduzca los resultados de seguridad de El Salvador. Amanecerá y veremos pero ya hay un tema de campaña evidente hasta para el más estúpido.

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