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¿Dónde están los doctorados?

Uno de los factores más importantes en la educación superior es la producción científica, pues además de ser la consecuencia directa del proceso investigativo por el que se profundiza en todas las ramas del conocimiento, también permite comparar las instituciones líderes en investigación. A nivel mundial, la creación científica se rige por varios tipos de documentos: artículos, capítulos de libro, papers, entre otros. Por esta razón, las instituciones incentivan a los docentes que conforman su comunidad académica a que publiquen los avances y resultados de sus investigaciones, pues esto les permitirá, entre otras cosas, aspirar a ocupar mejores posiciones en los rankings internacionales.

Según el Scimago Institutions Ranking, que se construye con la información de la base de datos de publicaciones académicas más grande del mundo llamada Scopus, los países que mayor producción científica generaron en 2016 fueron Estados Unidos, con 471.988 documentos, China, con 398.636, Reino Unido, con 145.646, Canadá, con 78.147 y Australia, con 74.754. A nivel latinoamericano, Colombia ocupó el quinto lugar con 7.915 documentos. Los primeros cuatro puestos fueron ocupados por Brasil, con 59.457 documentos, México, con 17.598, Argentina, con 11.344 y Chile, con 10.721. 

Un indicador que está altamente correlacionado con la producción científica es la cantidad de profesores con título de doctorado. Según el último Resumen de Indicadores de Educación Superior disponible que publica cada año el Ministerio de Educación, en 2015 había 149.280 profesores universitarios de los cuales solamente 9.477 -6,3%- tenían título de doctorado.

Al analizar las cifras anteriores surge la pregunta: ¿Qué porcentaje de la producción científica del país está siendo generada por los profesores con doctorado o por grupos de investigación liderados por ellos? A simple vista, pareciera que no todos los doctores están publicando los avances o resultados de sus investigaciones; incluso, se podría decir que muchos de ellos ya ni se dedican a labores investigativas.

Desde hace varios años, el Gobierno ha intentado mejorar la calidad de la educación superior impactando varios frentes, empezando por aumentar la cantidad de profesores con maestría y doctorado, y así mejorar también la producción científica del país en calidad y cantidad. De hecho, solo Colciencias ha otorgado cerca de 6.000 becas en los últimos 10 años con este objetivo. Sin embargo, este tipo de iniciativas no son suficientes si al final gran parte de la decisión de investigar y publicar recae sobre el profesor. ¿Será que las universidades deberían contar con otros medios, además del escalafón y las bonificaciones, para incentivar las publicaciones de sus profesores? 

“Publish or perish” -publicar o morir- se dice con frecuencia en los ambientes académicos, pues la única manera en que el conocimiento puede resultar útil es si este se publica. En otras palabras: conocimiento que no se divulgue, sencillamente no existe ni para los rankings ni para la sociedad.