Sin duda, este ha sido un año muy singular que quedará grabado en la memoria de todos. El covid-19 llegó para dejar una huella, cuyos efectos nos acompañarán probablemente por un largo tiempo. Esta pandemia ha cambiado de forma sustancial la manera en que vivimos, trabajamos, interactuamos y hacemos negocios, y ha retado nuestra capacidad de adaptación, reinvención y resiliencia, acelerando cambios culturales y sociales importantes a nivel mundial.

La economía global se ha visto significativamente afectada y Colombia no ha sido la excepción, donde gran parte del aparato productivo está concentrado en las micro, pequeñas y medianas empresas, que en un número muy significativo han tenido que cerrar como consecuencia de las medidas implementadas y que dejan como resultado unos impactos a nivel económico y de empleo que son de los más complejos en la historia del país.

Las interacciones migradas a un entorno 100% digital permitieron establecer un nuevo concepto de continuidad y junto con los aislamientos y la propia naturaleza de la pandemia, hemos evidenciado nuevos tipos de riesgos que antes no estaban en el radar de las distintas industrias y, si bien el sector asegurador también ha sufrido un impacto importante en algunos ramos y flujos de caja y la caída en la rentabilidad de las inversiones, esta pandemia ha traído consigo oportunidades para el corto y largo plazo de nuestra industria que implican que los aseguradores seamos innovadores.

Vemos un incremento en los incidentes asociados a riesgos cibernéticos, donde las estadísticas nos muestran que el costo total estimado de una vulneración de la seguridad informática es de US$3,92 millones aproximadamente. Así mismo, nuevas soluciones de protección simples y personalizadas para las micro, pequeñas y medianas empresas serán una inversión obligada para garantizar la sostenibilidad de los negocios y de la protección personal, donde los consumidores tenderán a buscar productos modulares con coberturas alineadas a su estilo de vida y necesidades específicas.

Nuevas soluciones de protección personalizadas para las empresas serán una inversión obligada para garantizar la sostenibilidad de sus negocios y la protección personal, donde los consumidores buscarán productos modulares y flexibles con coberturas alineadas a su estilo de vida y necesidades específicas, que protejan la movilidad personal más que un medio de transporte y socialmente responsables.

Como asumamos el presente y el futuro definirá la manera en que reconstruyamos los tejidos sociales y empresariales a partir del covid-19: una oportunidad para crear una sociedad más inclusiva y consciente, donde aquellos que más lo necesitan puedan estar protegidos, entiendan la importancia de estarlo y encuentren fácilmente las soluciones que necesitan.

Nuestra visión debe centrarse en la confianza de que esta situación nos dará el combustible para dirigir un cambio potente en la mentalidad, las conductas y los objetivos para crear un país mejor.