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Tribuna Empresarial 07/10/2022

Ingredientes para un proyecto exitoso

José Joaquín Ortiz García
Presidente de Joyco

Un proyecto de infraestructura resulta exitoso cuando se combinan varios ingredientes: un contratista experimentado, buenos equipos y maquinaria, consultores idóneos, cliente informado, una necesidad clara de la comunidad que se quiere atender, sociedad informada sobre el desarrollo de la iniciativa, fluida relación con las empresas de servicios públicos para resolver interferencias, pronta resolución de las adquisiciones prediales, una dinámica y clara comunicación con las entidades de protección y conservación del medio ambiente y un modelo de contrato con condiciones generales y particulares lo suficientemente claras que permitan un desarrollo contractual sin contratiempos.

Sin embargo, el ingrediente primordial para que un proyecto sea exitoso es su buena planeación. Es tan importante, pero tan frecuentemente olvidado, que son varios los casos en los que se ven iniciativas de infraestructura que comienzan a ejecutarse sin haber adquirido los predios necesarios o permisos ambientales, o que simplemente no cuentan con los presupuestos o plazos razonables para su ejecución.

Todas las actuaciones previas a la ejecución se enmarcan en el término ’preinversión‘. Efectivamente, es necesario hacer una inversión desde el momento en que se piensa en la idea de proyecto que resolverá alguna necesidad de la comunidad. Mediante un esfuerzo inicial, que puede involucrar a la entidad (cliente), a la comunidad y a un consultor, esa idea se va formalizando en lo que se conoce como perfil de proyecto.

En ese momento se definen necesidades de inversión en datos que permitan elaborar un estudio más detallado, a nivel de prefactibilidad. Los datos necesarios pueden incluir información sobre demanda de tráfico, condiciones geológicas y geotécnicas, estudios medioambientales, levantamientos topográficos, conversaciones con las comunidades afectadas y relacionamiento con otras partes interesadas. Esta información le permite a la entidad cliente, con ayuda de su consultor de confianza, comenzar a entender los costos y beneficios del proyecto, así como los riesgos que se pueden encontrar y las contingencias que se deben prever.

Estudios de mayor profundidad, con el fin de reducir el riesgo y determinar más claramente el alcance y detalles de la iniciativa se enmarcan en lo que se conoce como factibilidad. Con el nivel de detalle alcanzado en esta fase de la preinversión se puede elegir una alternativa de proyecto que se lleva entonces a nivel de diseño definitivo. El resultado de esta fase incluye planos detallados de construcción, cronogramas de obra que incluyen maquinaria y recursos, cantidades de obra y presupuestos y un plan detallado de ejecución, teniendo claridad en las interacciones con las partes interesadas, relaciones con la comunidad y las precauciones para evitar impactos negativos al medio ambiente.

Saltarse la preinversión, o hacerla a medias, tiene como impacto observable el aumento de los costos de proyecto y demoras en la entrega, producto además de la pobre definición del alcance mismo del proyecto. Riesgos no anticipados se materializan y la comunidad termina impactada negativamente. El ingrediente principal para un proyecto exitoso es una buena planeación.

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