ANALISTAS

También caerán
viernes, 15 de febrero de 2019

Más columnas de este autor Jorge Hernán Peláez

Después de varias jornadas agotadoras de deliberación los jurados de la Corte Federal de Brooklyn en Nueva York concluyeron esta semana lo que se sabía que iban a concluir. En el caso del mexicano Joaquín Guzmán conocido como “El Chapo” se demoraron demasiado en señalar lo que se especulaba desde el principio. El delincuente más buscado del narcotráfico en el mundo, no tenía otra salida: cadena perpetua.

Había diez acusaciones, pero principalmente el jurado lo halló culpable por “participar en una empresa criminal continua entre 1989 y 2014”. Participaron 14 testigos, antiguos socios de Guzmán, que tenían acuerdos especiales de cooperación con la Fiscalía, pues varios de ellos buscaban su propia rebaja. Por esta acusación global, Guzmán se enfrentaba a los testimonios y pruebas por un total de 27 violaciones a la ley. Algunas como distribución internacional de cocaína y conspiración en asesinato. En 25 de las 27 violaciones el jurado consideró que el proceso llevó a la demostración de culpabilidad.

El jurado se sorprendió al encontrar testimonios y grabaciones desgarradores. Había hasta una mujer que dijo haber escapado con él por uno de sus famosos túneles. También fue clave el testimonio de su antiguo jefe de comunicaciones, por la cantidad de datos y contactos que pudo entregar. Según varias de las versiones Guzmán compraba la cocaína desde Colombia principalmente a un precio estimado de US$3.000 por kilo, y luego la enviaba a Estados Unidos y a otros países, a veces haciendo escalas por Centroamérica. En algunos casos el precio final del kilo llegaba a superar los US$30.000, especialmente cuando ingresaba a Europa o Asia.

La oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Unodc, calcula en su último estudio global, que uno de cada 20 adultos, aproximadamente unos 255 millones de personas en el mundo entre 15 y 65 años, consumieron drogas en 2015 y, solo una de cada seis personas recibe algún tipo de tratamiento médico. Un índice de seguimiento que calcula el estudio muestra que el uso de drogas no cambia mucho en los últimos diez años observados: de 2006 a 2015 la tasa sigue siendo 5,3% de la población mundial, con respecto a 4,9% registrado en 2006.

Tal vez el sin sabor que queda del caso Guzmán, es lo poco que se avanza en desmontar las bandas criminales en las calles de las diferentes ciudades de Estados Unidos. Esto deja una percepción de que los “malos” siempre están en Suramérica y Centroamérica y las “víctimas” o los “buenos” son los jóvenes consumidores que alimentan el negocio. Jamás hemos visto un juicio de algún capo norteamericano de las temibles redes de distribución y mucho menos se oye algo al respecto de la miedosa corrupción de la policía que se dedica a los procesos de incautación. Esto sin mencionar el negocio paralelo que resulta muy rentable para algunos fabricantes y traficantes de armas que las venden a todas las bandas del mundo.

Ahora vendrá en nuestro país un largo proceso de “destapar” a todos quienes hicieron alguna vez algún tipo de negocio ilícito con Guzmán, y por la información que tiene la Fiscalía General de la Nación, los testimonios de sus proveedores colombianos Jorge Cifuentes y Juan Carlos Ramírez “Chupeta”, serán quienes den pista de decenas de individuos que van a terminar en las mismas, dada la efectividad del sistema de delación. Como decía el famoso comercial de televisión de la Policía Nacional en los años 90: “También caerán”.