ANALISTAS

La Gran Estafa
viernes, 27 de marzo de 2020

Más columnas de este autor Jorge Hernán Peláez

El periodista norteamericano David Dayen, director ejecutivo de la publicación independiente “American Prospect” definió ayer lo sucedido en el congreso de EE.UU. como un “asalto en progreso”. Una gran estafa. Un perdón a doce años de malas prácticas corporativas del capitalismo yanqui. “No es un rescate por coyuntura del coronavirus”.

La debilidad de la economía de ciertas industrias venía mostrando síntomas graves que ahora salen a relucir de manera más dramática. Todos los agentes económicos viendo una inminente caída de consumo, turismo, precios desbordados en insumos y transporte, caos en las bolsas.

Una torre de Babel. Un miedo que lleva a pánicos que se convierten en decisiones dolorosas en el largo plazo. Si hacemos un conteo con la mano, veremos que de ahí no pasaran las aerolíneas del mundo que sobrevivan a la crisis de 2020. Las grandes de Asia, una que otra de Europa y otra norteamericana serán rescatadas por los gobiernos.

Las demás entran en la fábrica de salchichas, en el mundo de las fusiones y adquisiciones. A nadie le dan esos costos cuando se acaban los viajeros por tantos días. El modelo económico de la industria se basa en la teoría del “Revenue Management”, que pierde toda validez cuando los momentos de la vida nos llevan a refugiarnos en casa.

En 2008 la crisis financiera global se frenó con un rescate dando liquidez a bancos y aseguradoras. Ahora estamos viendo como el tablero del juego se inunda de dólares, que a mi juicio son inexistentes, sin soporte de los fundamentales teóricos y con un inminente riesgo no sólo de inflación sino de alteración, aún más, de las desigualdades y asimetrías del capitalismo entero. Burbuja sobre burbuja sin soporte.

Llenar de dólares para pagar sueldos, salvar industrias, prestarle al que quiera, perdonar créditos, refinanciar, relicuar, tirar el balón hacia adelante es la consigna. Hacia allá vamos. Rusia, China, el Reino Unido y la Unión Europa van a tener que llegar a medidas similares a las de EE.UU. muy pronto. ¿No es acaso esto una aproximación al comunismo? Hablo en términos del papel del Estado. Siempre se ha debatido hasta dónde debe ir.

¿Estado solamente regulador, o también productor y prestador de servicios? Marx y Engels estarían muriendo de la risa viendo como los estados deben salir a salvar la economía en esta situación que no se podía predecir. En los viejos capítulos de “El Capital” hay varios elementos que se están conjugando hoy. Su crítica al sistema, nos pone a pensar, cuando vemos la solución que estamos tomando.

Cada nación en momentos de improvisación busca solucionar la crisis de la mejor manera. Lo grave es que a veces esas soluciones tienen unas implicaciones de largo plazo muy complicadas. La gente se va a salvar, con la plata de la gente. ¿Cuánta se va a usar? ¿Nos apalancaremos más allá de nuestro “Patrimonio Técnico”? No se sabe por cuánto tiempo tendremos que vivir con el modelo funcionando de manera alterada.

Al mejor estilo de las ideas de Stephen Hawking, nos fuimos a la singularidad de la ecuación, pero sin saber cómo salir de la singularidad, y si esa nueva dimensión alterará toda la realidad del universo observable. Como un Big Bang de la economía. Prestar US$2,2 billones, sin dejarle ver a la gente el texto que votaron a medianoche del miércoles, suena escalofriante. El documento tiene únicamente 880 páginas. A mi juicio, podría decir que cuando se conozca, otras voces también dirán: “La Gran Estafa”.