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En octavos de final otra vez

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Ayer en Samara, frente a Senegal, la Selección Colombia jugó un partido enredado, sin ideas, y con su peor pesadilla, la recaída inminente de James Rodríguez que tuvo que ser sustituido en el primer tiempo por Luis Fernando Muriel.

Para Colombia, durante la mayoría de minutos del partido, el juego no se encontraba y los africanos dominaban con su fortaleza y posición los espacios necesarios para nuestros creativos. Cuando la pelota no fluye, cuando no se puede encontrar un volante con otro, no hay triangulación, ni paredes, ni toque, se debe recurrir a otra cosa.

La pelota quieta se convierte en la opción, y nuevamente Juan Fernando Quintero le puso el centro desde un tiro de esquina a Yerry Mina, quien convirtió de cabeza.

Si las cosas no funcionan por un lado pues se busca la solución por otro. En ese sentido Colombia ya es un equipo “maduro” que gana y clasifica sin jugar de manera brillante, a excepción del grandioso juego de la segunda fecha, es decir el 3-0 contra Polonia.

En el primer tiempo una jugada trascendental fue el penal que el árbitro serbio pitó y luego fue invalidado por la tecnología Video Assistant Referee, mejor conocida como VAR.

El juez se vio presionado por nuestro capitán Falcao quien le pidió e insistió que revisara el vídeo de una supuesta falta por detrás del defensor central Davinson Sánchez.

En ese sentido la sacamos barata pues el árbitro accedió a la petición del samario y extrañamente los jugadores de Senegal se quedaron mudos sin protestar. Caímos en el juego físico, de choque y a los trancazos.

En el transcurso del partido, especialmente en el primer tiempo, nos dejamos enredar en los duelos individuales, que muchas veces perdió Cuadrado por derecha queriendo gambetear y abrir solo la banda sin asociación.

En ese aspecto Senegal diseño un partido mucho más inteligente que el nuestro. Lo que le faltó al equipo africano fue meterla, pues las pocas opciones que generó las desperdició con una increíble y poco usual mala puntería.

Dos cambios adicionales se hicieron por parte del técnico argentino José Pékerman en el segundo tiempo, dándole minutos a Lerma e ingresando a Miguel Ángel Borja por un desgastado Falcao que tuvo pocas opciones de tocar el balón durante todo el juego.

Al final administramos el 1-0, y con el gol de Polonia en el partido simultáneo nuestro país volvió a quedar en primer lugar del grupo como hace cuatro años que cerramos primeros, aunque en aquella ocasión con tres victorias sobre Grecia, Costa de Marfil y Japón.

A James lo extrañaremos el próximo martes en el Spartak de Moscú, en nuestra tercera participación de octavos de final de los Mundiales de fútbol.

En 1990 clasificamos como uno de los cuatro mejores terceros en el grupo de Alemania, Yugoslavia y Emiratos Árabes Unidos. Ese día caímos contra Camerún en el extratiempo en Nápoles. Luego en 2014 enfrentamos a Uruguay en el partido en el que precisamente brilló James con dos de sus goles.

La Selección quedó debiendo en fútbol, comparado con el grandioso partido frente a Polonia. Pasamos “raspando” con el gol de Mina y con la preocupación de que se está lesionando un jugador en cada partido, situación que nos va a cotar frente a nuestro rival europeo del próximo juego.

Juan Fernando Quintero le tocó asumir ahora el liderato del medio, por algo está en River Plate, por algo los medios internacionales ya se fijan en su clase. Ahora le toco apersonarse, el peso de la Selección pasa por su talento.

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