Analistas

Dólar nuevo y más caro

La directora de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Janet Yellen, informó al mercado mundial el miércoles de la semana que termina, del aumento de tasas de interés, esperado por todos los analistas. La tasa de referencia ahora se ubica en 0,75% en un aumento de 25 puntos básicos, pero lo noticioso de la Fed, estuvo en adelantar desde ya posibles nuevos aumentos para el año 2017 en tres diferentes trimestres. Se trata del primer y único incremento de tasas de todo 2016 y del segundo aumento en toda la década, ya que el anterior aumento se hizo en diciembre de 2015.

En los primeros minutos después del anuncio los movimientos en divisas y en los mercados no se hicieron esperar. En el caso del dólar, las variaciones bruscas de las últimas 48 horas se reflejaron contra la mayoría de monedas del mundo. El Yen japonés tocó máximos históricos de devaluación, y el destruido Euro está ahora por mínimos que no se veían hace años. Ya los analistas hablan de un 2017 con paridad entre Euro y Dólar, situación que solamente se vivió hace muchos años cuando comenzó a funcionar la moneda europea. 

En tan sólo un mes, con la elección de Donald Trump y el aumento de tasas anunciado antes de ayer, el dólar se ha apreciado 8% frente al Euro en un “rally” que muchos técnicos expertos en los movimientos de divisas no han podido explicar. La reducción de número de barriles planteada hace pocos días por la Opep también es una variable a considerar pues especialmente el segundo semestre del año entrante va a tener nuevos precios de petróleo a nivel mundial. Hay que sumar a los niveles de incertidumbre el desenlace final del Brexit y la política fiscal y macroeconómica de China, que intenta controlar una eventual devaluación excesiva de su moneda, el Yuan.

Yellen, además, le ha pedido sutilmente al presidente electo, que no caliente demasiado la economía con su plan de gasto. Se proyecta entonces un enfrentamiento entre la política macroeconómica de  Trump que consiste en aumentar el gasto fiscal, con mayor inversión y paralelamente disminución de impuestos. Este cóctel, que varias veces fue discutido en campaña, es lo que podría provocar un aumento a la presión inflacionaria norteamericana. Recordemos que Trump fue extremadamente crítico y cuestionó de manera explícita la independencia de la Fed y también descuartizó a Yellen con algunos trinos que salieron a relucir ayer nuevamente. La batalla pública Yellen – Trump solo garantiza mayor volatilidad.

Las proyecciones de la Fed dicen que una política como la que plantea Trump podría descontrolar los niveles de inflación, por ende, forzando al banco central a replantear un aumento de tasas aún superior al presupuestado. No es el primer funcionario que se enfrenta públicamente al nuevo presidente, que de a poco se ha venido dando cuenta lo difícil que va a ser intentar cambios dramáticos o estructurales en un aparato estatal robusto con instituciones sólidas que poco se dejan manosear.

En el caso de nuestro ya devaluado peso colombiano, la perspectiva no se ve nada fácil para las proyecciones del próximo año. Con tanta incertidumbre internacional, y la nueva realidad de tasas de la FED, no se ve otro panorama distinto a la mayor devaluación. Podemos esperar, especialmente los primeros meses del 2017, una tasa de cambio oscilando entre $3,300 y $3,500 por dólar. Un tercer año consecutivo de devaluación pronunciada puede poner en problemas la reactivación necesaria de nuestra industria. 

El Gobierno tiene que ver cómo sale al final la Reforma Tributaria Estructural, la financiación del posconflicto y especialmente la idea de un “nuevo país” que aún está por verse al menos en temas de inversión extranjera. No hay de otra para los grandes empresarios, importadores e industriales especialmente, que recurrir a los mecanismos de cobertura para evitar desagradables sorpresas. Este dólar nuevo cabe apenas en la popular canción que suena en diciembre: año nuevo, vida nueva.