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¿Quién controla a Facebook?

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Javier Villamizar

Recientemente y por quinto año consecutivo desde la salida a la bolsa de Facebook, Julie Goodridge, directora ejecutiva de NorthStar, una prestigiosa firma consejera de inversiones, ha presentado una propuesta a la junta directiva de Facebook Inc. enfocada a cambiar la estructura de votación de la compañía, por medio de la cual, el CEO Mark Zuckerberg, tiene derechos de voto que le dan control absoluto a pesar de poseer una minoría de las acciones.

El mecanismo de votación al cual se opone Goodridge no es nada nuevo, en efecto, Facebook le robó un truco a Google en el momento de su OPA (Oferta Pública de Acciones) al crear una nueva clase de acciones que se sumaba a las dos ya existentes, como una estrategia para consolidar el control de la empresa en manos de sus fundadores. Es así como cientos de millones de acciones de Facebook que andan circulando en el mundo, carecen de derecho a voto, mientras que cada acción en poder de Zuckerberg tiene 10 veces mas poder que las de la clase ordinaria. Este tipo de arreglo protege a los fundadores de una dilución y confiere a Mark Zuckerberg el poder de usar las acciones de la compañía para realizar adquisiciones e incrementar la compensación de sus empleados, sin temor a reducir su influencia.

Al controlar 88% de las acciones más fuertes, Zuckerberg tiene cerca de 58% del poder de voto en Facebook, por tanto, para poder logra el cambio que sugiere Goodridge y balancear el control de la compañía hacia otros grupos de accionistas, se necesita el apoyo del individuo que tiene más que perder con el cambio.

El tema del control de Facebook ha tomado mayor relevancia luego de los múltiples escándalos en que se ha visto envuelta la red social, particularmente los relacionados con la forma en que ha sido usada parea manipular de manera descarada, proceso electorales como el del Brexit en el Reino Unido y las elecciones presidenciales en los EE.UU.. En una charla reciente, parte de la serie TEDTalk, la periodista Carole Cadwalladr, argumentó que gracias a la falta de transparencia de Facebook y otras redes sociales, estamos ya en una era donde las elecciones libres y justas serían una cosa del pasado.

En la mayoría de los sistemas democráticos del mundo históricamente se ha tomado la decisión de limitar la cantidad de dinero que se puede gastar en una elección, estrategia que luego de la llegada de Facebook, Google, YouTube, ya no funciona porque fuerzas económicas y políticas importantes pueden gastar cantidades infinitas de dinero en anuncios en estas plataformas sin que nadie lo sepa, con la tranquilidad de que no dejar rastro, porque son cajas negras.

El mecanismo que permite a los anunciantes en las plataformas de internet como Google y Facebook, identificar segmentos de población vulnerables para ser manipulados está basado en la información que a diario todos los usuarios comparten en ellas. Este fenómeno, bautizado como “capitalismo de la vigilancia” por la economista y profesora de Harvard, Shoshana Zuboff, está centrado en la forma en que nuestros datos son analizados y utilizados por compañías proveedoras de bienes y servicios, así como por organizaciones políticas para moldear nuestra conducta futura.

El problema al que nos enfrentamos podrá tomar muchos años en ser resuelto debido a la falta de transparencia de las plataformas de internet, cuyo modelo publicitario de negocios usa sofisticados algoritmos basados en inteligencia artificial para personalizar la propaganda que se ofrece a los usuarios, de la cual no queda registro alguno.

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