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Música digital: otro duopolio en formación

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Los fervientes seguidores de Apple no han terminado de desempacar sus “Apple Watch”, la primera incursión de la compañía fundada por Steve Jobs en el segmento de los relojes inteligentes, que empezaron a llegar a las casas de miles de personas el pasado 24 de abril, cuando inversionistas y seguidores de la industria de la música, esperan ansiosos noticias sobre cual será el futuro del servicio de venta de música digital “iTunes” luego de varios meses de especulaciones. Como es sabido, a mediados de 2014, Apple pagó US$3.000 millones por “Beats”, la compañía fundada por el músico americano Dr. Dre. Para muchos analistas, esta adquisición era una evidencia clara de que el dueño de la tienda de música más grande y popular del mundo, estaba sintiendo pasos de animal grande, al observar el crecimiento acelerado de subscriptores de la firma Spotify, cuyo servicio de “streaming” se ha venido popularizando a nivel mundial. 

De la misma manera que los discos compactos y en otrora los “cassettes” pasaron a un segundo plano en términos de ventas y fueron reemplazados por las descargas digitales, mercado que Apple ha dominado desde sus inicios, hoy en día los hábitos de consumo de las nuevas generaciones parecieran estar dirigidos hacia los servicios de “streaming” como Spotify, donde se tiene acceso a un catálogo ilimitado de contenido que se actualiza de manera constante y que se sostiene gracias a los anunciantes o al pago de una subscripción fija mensual.

Los que parecen no estar muy contentos con el crecimiento exponencial de estos servicios de “streaming” son los artistas, quienes desde los inicios de esta industria se han beneficiado de un modelo de negocio, donde los sellos discográficos invierten millonarias sumas de dinero en la producción, promoción y distribución de la música, con la esperanza de recuperarlos y obtener ganancias con la venta de la misma, ya sea en formatos físicos o virtuales. Muchos artistas consideran que el modelo de “streaming”, donde son recompensados económicamente cada vez que los usuarios escuchan alguna de sus canciones, a diferencia del modelo tradicional donde perciben ingresos cada vez que se vende un disco o una descarga,  les representa una desventaja económica importante. La falacia de estos argumentos es evidente,  el hecho de que los artistas reciban menos dinero a corto plazo de parte de las plataformas como Spotify no es un problema inherente de las mismas, sino de un modelo de negocio anticuado y de la concepción de que un usuario debería pagar por un disco entero o comprar el derecho o la licencia a escuchar una canción de por vida. 

Las reacciones de los artistas no se han hecho esperar, desde el anuncio de la norteamericana Taylor Swift a finales de 2014 de retirar su catálogo entero del servicio de Spotify, hasta la reciente “sindicalización” de estrellas de la música como Madonna, Daft Punk y Beyoncé, encabezada por el rapero Jay-Z, quien decidió enfrentar a los dos gigantes de la música digital, Apple y Spotify de manera frontal. Este esfuerzo, materializado detrás del servicio conocido como “Tidal”, que imita en su mayoría la oferta de Spotify, con un catálogo de mas de 25 millones de canciones (donde si está Taylor Swift), donde se da mayor relevancia al descubrimiento de nueva música y a la posibilidad de reproducirla con mayor calidad que sus competidores, en el cual los principales accionistas son los propios artistas y no existe ningún tipo de servicio “gratis” soportado por anuncios, pareciera no tener un futuro muy promisorio, a pesar del apoyo financiero y publicitario que ha recibido.  

Tidal, el servicio que podría haber evitado la formación de un duopolio en la industria de la música digital, aunque ofrece mejores entradas para los músicos, no genera beneficios reales para el consumidor, quedándose a medio camino en su tarea de balancear la industria, porque no logra un cambio estructural en la misma: los que están dispuestos a pagar una subscripción muy seguramente lo van a seguir haciendo y van a orientarse a la solución con la mejor relación costo vs. beneficio, un espacio donde Apple seguramente podrá utilizar su escala y experiencia en las negociaciones con las disqueras así como sus activos para torcerle el brazo a las disqueras y volverse la solución mas barata del mercado.
 

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