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Internet: una herramienta chismosa y con buena memoria

La renuncia del General David Petraeus, jefe de la CIA, por un romance extramarital con quien fuera su biógrafa, ha venido acaparando los titulares internacionales durante las últimas dos semanas. Como parte de la investigación que generó la renuncia del espía mas importante del mundo, la agencia federal de investigaciones (FBI) revisó mas de 20.000 documentos enviados (y no enviados) por internet entre los cuatro protagonistas del escándalo. Lo interesante de la situación es la forma en la que se descubrió el affaire del General: un minucioso rastreo de correos electrónicos personales que, incluso el Jefe de la CIA, pensaba que eran privados, poniendo en evidencia que servicios públicos de correo y de búsqueda en internet como Google, Yahoo o MSN, se han convertido en una fuente importante de información para los gobiernos de todo el mundo.

Muchos usuarios no son conscientes que los proveedores de servicios de internet y la mayoría de los sitios web mantienen un registro completo del contenido de correos electrónicos y mensajería instantánea, así como de las direcciones de protocolo de internet de las personas que utilizan sus servicios durante al menos 18 meses.  Los entes investigadores del gobierno pueden obtener esa información de acuerdo si tienen motivos razonables para creer que es relevante para una investigación judicial. En la mayoría de los casos, incluso la ubicación física de una persona que envía un correo electrónico se puede establecer claramente analizando información contenida dentro del correo electrónico que envía.

Según el último reporte de transparencia de Google, en los primeros seis meses de 2012 el portal líder de búsquedas de internet, recibió cerca de 21.000 peticiones de información de distintos gobiernos, muchas de ellas relativas a cuentas de correo de ciudadanos particulares. El número de solicitudes se ha duplicado en los últimos tres años como consecuencia del aumento de la utilización de las comunicaciones virtuales para la comisión de delitos y fraudes a nivel mundial. No solamente los gobiernos están interesados en el contenido de nuestras comunicaciones electrónicas, es factible pensar por ejemplo que las empresas monitoreen el tráfico que sus empleados cursan a través de sus redes de datos, más allá de la necesidad de detectar posibles fugas de información confidencial.

El cibernauta colombiano podría sentirse tranquilo sabiendo que la Constitución de Colombia modificada en 1991 dispone en su artículo 15: “La correspondencia y demás formas de comunicación privada son inviolables. Sólo pueden ser interceptados o registrados mediante orden judicial, en los casos y con las formalidades que establezca la ley”, donde podrían existir lagunas legales es en lo relativo al derecho que tiene un empleador con respecto al contenido de los correos electrónicos o conversaciones tipo “chat” que un empleado curse utilizando redes y dispositivos de propiedad de la empresa para la cual labora. En teoría, el correo habilitado por una empresa con un destino estrictamente profesional es un elemento más de trabajo, propiedad de la empresa, por lo cual no debería ser utilizado con fines particulares, dándole al empresario la potestad de impedir usos diferentes, pero no a controlar su contenido.

Mas allá de buscar maneras para proteger la privacidad de las comunicaciones electrónicas, es importante que los empleados de cualquier corporación exijan la existencias de reglas claras con respecto al uso del correo electrónico y al eventual control o monitoreo que pueda tener por parte del empresario.

Sin importar que regulación exista o que sistemas se utilicen para proteger la privacidad del contenido que transmitimos en internet o si lo hacemos en la privacidad de nuestro hogar o dentro de la red de una empresa, el hecho de que la red sea omnipresente y que toda transacción electrónica que circula por ella deja un rastro, nos hace pensar que todo usuario debería tener en cuenta antes de iniciar una comunicación por estos medios, el famoso “meme” que ha venido circulando por las redes sociales y que su autoría se ha atribuido al congresista Barney Frank: “nunca escribas cuando puedes hablar, nunca hables cuando puedas asentir, nunca asientas cuando puedes hacer un guiño”.