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Facebook: cuando comprar es la receta para ganar

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Un hecho innegable a nivel global es la importancia de productos nacidos y cuyo ecosistema radica en la telefonía móvil.

A pesar de haber intentado penetrar el mundo del los teléfonos inteligentes de múltiples maneras, Facebook no ha podido allí replicar el mismo éxito que consiguió en el ámbito de la redes sociales en los computadores personales.

Da la sensación de que, ante el temor de no encontrar una solución “in-house” o de lanzar productos a los que sus usuarios no responden satisfactoriamente, como le ha sucedido con “Messenger”, “Poke” y “Paper”, Facebook ha cambiado su estrategia y se está enfocando en comprar a todo aquel proveedor de aplicaciones o servicios que ofrezca una experiencia móvil, que tenga muchos millones de usuarios y que amenace una de las áreas que la compañía haya dominado con claridad en el escritorio pero no en el mundo móvil.

Primero fue Instagram, ahora es WhatsApp, adquisición que solo se entiende como la continuación de una secuencia de compras defensivas, con las que Facebook pretende eliminar compañías competidoras. Pareciera un precio bastante alto entregar mas del 10% de su valor actual en bolsa por 400 millones de usuarios que intercambian mensajes de texto y fotografías pero que generan ingresos marginales. Con la compra, Facebook da un paso importante en un mercado en el que no ha conseguido entrar y lo hace por la puerta grande. La razón principal es que el móvil es el futuro de las redes sociales, y Facebook lo sabe muy bien.

Muchos nos preguntamos que otra razón podría tener el señor Zuckerberg, CEO de Facebook para gastar esta cantidad astronómica de dinero en una compañía con 50 empleados y un modelo de negocio con una rentabilidad cuestionable.  La respuesta es simple, lo que pretende no es nada más y nada menos que tratar de recuperar millones de “usuarios perdidos“ a través de los años. Sí, los usuarios que un día “estuvieron” en Facebook y que ahora pasan mas tiempo “conversando” en WhatsApp.  El éxito y la penetración acelerada de la red social se ha convertido en su propio enemigo, los usuarios que le ayudaron a crecer tanto, lo han venido “abandonando” a pasos agigantados; no tan sólo por aburrimiento, sino porque muchos jóvenes no desean moverse o interactuar en el mismo ambiente en donde se encuentran sus padres. Muchos de ellos han empezado a mudarse a WhatsApp  adoptándola como su nueva “Red Social”, en donde se relacionan más cómoda y privadamente. 

A unas horas del anuncio de la compra de WhatsApp el mundo se enteró de que Google también trató de adquirir la pequeña compañía, pero desafortunadamente para ellos su oferta de US$10.000 millones fue casi duplicada por Facebook, quien adquiere un servicio extraordinariamente popular y al miso tiempo evita la amenaza que significaría que una empresa rival se la hubiera arrebatado . Luego de que se finalice la transacción, si alguno de los competidores de Facebook quisiera hacerse de un servicio similar a WhatsApp, tendría que conformarse con plataformas menos populares (al menos en el hemisferio occidental) como lo son LINE o WeChat, que cuentan con 300 y 400 millones de usuarios en Japón y China, respectivamente o convencer a la compañía canadiense Blackberry de hacer un “spin off” de su negocio de mensajería que ha venido perdiendo usuarios en los últimos meses.

Queda claro que la compra de Whatsapp es un movimiento puramente defensivo ya que el posible retorno de su inversión dependerá de que se mantenga el crecimiento, pero en términos estratégicos era un paso necesario en la carrera frenética de Facebook por no quedarse atrás del tren de las aplicaciones móviles.

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