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Analistas 11/12/2013

Bitcoin: burbuja o precursor de una economía diferente

Javier Villamizar
Managing Director
La República Más
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En 2009, un misterioso hacker o grupo de hackers se dio a la tarea de utilizar algunos de los algoritmos y principios de la tecnología “P2P” hecha famosa por Napster. Su objetivo aparente era la  creación de una nueva moneda, esta vez completamente digital y virtual pero que se comportará de manera similar a las monedas que han alimentado la economía del mundo por cientos de años. Así nace Bitcoin, un sistema monetario basado en un programa de computador que tiene encriptadas 21 millones de “monedas” y que está abierto a cualquiera que quiera desarrollar o adquirir software para desencriptarlas. Bitcoin trata de imitar al oro, un elemento cuya cantidad es finita y que se debe extraer de las minas, y cuyo costo de extracción sube a medida que se hace menos accesible. El programa está diseñado de manera que cada vez sea más difícil extraer estas monedas, haciendo necesario el uso de computadores más poderosos trabajando por períodos de tiempo cada vez más largos. 

Se estima que en el año 2140 se extraiga la última moneda del sistema. Algunos críticos de la transparencia del sistema han sembrado la duda entre los potenciales usuarios debido a que esta complejidad para “extraer” el metálico virtual no es algo aleatorio o casual, sino que proviene de las manos de programadores cuyas motivaciones ulteriores son desconocidas. El hecho de que la forma en que opera Bitcoin esté tan ligado a programas de computador y a algoritmos complejos, no lo hacen algo fácil de comunicar al ciudadano común y corriente, quien normalmente pensaría como Warren Buffet respecto a donde debería colocar su dinero: “no me meto en nada que no entienda“.

Bitcoin es una moneda digital con la que se comercia de persona a persona en internet, no está respaldada por ningún gobierno, compañía privada o materia prima, por lo tanto, no es dinero fiduciario. Para intercambiar bitcoins los usuarios descargan un software especial y realizan transacciones entre ellos mismos o a través de un mercado como el de valores. Algo interesante y diferente de Bitcoin es que su comportamiento es teóricamente deflacionario, es decir, que con el paso del tiempo tiene mayor poder de compra, lo cual incentiva a los usuarios a ahorrar. Esta característica ha aumentado su popularidad en mercados restringidos como China. 

Como era de esperarse ya han empezado a aparecer competidores que tratan de imitar el funcionamiento de Bitcoin y buscan diferenciarse ofreciendo mayor seguridad o confiabilidad a sus usuarios. Los gobiernos, las entidades financieras y los inversionistas de riesgo están en este momento viendo los toros desde la barrera, pero son conscientes del efecto que puede tener la popularización de estos nuevos sistemas monetarios en la economía mundial. Si la historia se repite, los grandes bancos, empresas como PayPal, Visa o MasterCard estarían viendo la manera de participar y por qué no de crear sus propios mecanismos equivalentes a Bitcoin. En ese momento, al igual que Napster, tendremos una transformación radical de la economía, donde seguramente habrá nuevos jugadores pero cuyo control siga estando de los mismos que hoy manejan la economía del mundo.

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