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Analistas 20/03/2025

Dos cerebros nuevos en la dirección empresarial

Javier Tovar Márquez
Profesor Inalde Business School

En el mundo corporativo, se repite que “los datos son el nuevo petróleo”. Siguiendo la metáfora, la inteligencia artificial sería el motor que convierte ese combustible en movimiento. En este escenario han surgido dos miembros relativamente nuevos del C-Suite: el Chief Data Officer, CDO, y el Chief AI Officer, Caio, con misiones distintas pero complementarias. Hace una década pocos habían oído hablar de ellos; hoy, cada vez más compañías incorporan un CDO para aprovechar sus datos en la estrategia de negocio, mientras los Caio empiezan a asomar en organizaciones pioneras. ¿Qué hace único a cada rol y por qué se han vuelto esenciales?

La diferencia clave entre un CDO y un Caio está en su enfoque. El CDO es el guardián y arquitecto de los datos de la empresa. Su responsabilidad es asegurar que los datos sean accesibles, confiables, seguros y bien utilizados. Implementa la gobernanza de datos (políticas, calidad y cumplimiento normativo) y diseña la infraestructura para almacenarlos y gestionarlos. En otras palabras, garantiza que la materia prima -los datos- esté lista para alimentar al negocio.

El Caio, por su parte, es el estratega de la inteligencia artificial. Toma esos datos refinados y los transforma en soluciones de IA que generen valor. Su labor es identificar dónde aplicar la IA para mejorar productos, optimizar operaciones o crear nuevas oportunidades, y liderar el desarrollo de estos proyectos.

Ambos cargos suelen estar en la alta dirección, aunque su posición exacta varía según la empresa. En algunos casos reportan directamente al CEO; en otros, el CDO depende del COO o CFO (por la relevancia financiera de los datos) y el Caio del CTO o jefe de innovación. Al ser roles recientes, no hay una estructura única, pero lo esencial es que trabajen de la mano. De hecho, CDO y Caio son dos caras de la misma moneda: el CDO proporciona la materia prima y el Caio la transforma con algoritmos y estrategia para hacer crecer el negocio.

Para que funcione, la organización debe definir fronteras y mecanismos de colaboración. Cuando ambos roles están bien engranados, la empresa obtiene lo mejor de dos mundos: decisiones basadas en datos confiables y soluciones innovadoras impulsadas por IA.

¿Quién lidera los procesos de IA? Si hay un Caio, es evidente que liderará la estrategia de IA. Donde aún no existe este rol, el liderazgo suele recaer en el CDO o el CTO, o bien se crea una jefatura de IA a nivel divisional. En organizaciones más pequeñas o con menor dependencia de la IA, el CDO o un director de Analytics pueden asumir esa función. En última instancia, la decisión depende de la madurez y prioridad de la IA en la estrategia corporativa. Tanto el CDO como el Caio aportan una visión estratégica.

¿Cómo evolucionarán estos roles? Algunos expertos especulan que el Caio podría ser un rol transitorio, que con el tiempo se integre en las funciones del CDO u otros ejecutivos cuando la IA esté completamente integrada en los procesos empresariales. Sin embargo, hoy por hoy, la realidad justifica contar con líderes dedicados tanto para los datos como para la inteligencia artificial. Al fin y al cabo, de poco sirve un tesoro de datos sin alguien que lo custodie, o un motor de IA sin el combustible de información necesario.

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