MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Decidí viajar a Tierralta, Córdoba, porque la dimensión real de una emergencia no se comprende desde el escritorio, sino caminando el territorio. Si algo me ha enseñado la vida es que hay momentos en los que las cifras y las explicaciones técnicas se quedan cortas.
Llegamos el pasado lunes y nos encontramos con una región anegada. El agua golpeando las paredes. Los caminos convertidos en lodo. Comunidades enteras hablando en voz baja, como si todavía les costara aceptar que el río se llevó una parte de su vida. En ese punto, la tragedia deja de ser un titular y se vuelve algo mucho más difícil de procesar: historias reales. Gente con nombre y apellido viviendo la incertidumbre propia del infortunio.
Dirigir una entidad como el Banco Agrario exige algo más que administrar recursos. Exige conservar la capacidad de escuchar, de mirar de frente, de no apartarse. En Tierralta entendí que el agua no solo arrasa casas y cultivos. También desordena la rutina, quiebra la tranquilidad y pone en pausa proyectos enteros. Se lleva herramientas, animales, semillas, caminos. Y, casi sin hacer ruido, amenaza la confianza de que se puede volver a empezar.
En momentos así, el país necesita instituciones cercanas, no distantes. Entidades que respondan sin refugiarse en trámites. Porque cuando un campesino pierde su cosecha, echa por la borda meses de trabajo, el alimento de su familia y la certeza del futuro inmediato.
Por eso, hoy más que nunca, debemos ser banco, sí, pero también ser apoyo. Desde que se presentó esta emergencia hemos trabajado sin descanso para construir soluciones. Activamos el programa especial de factor externo, una medida pensada para atender oportunamente a nuestros clientes afectados en los departamentos de Córdoba, Sucre, Antioquia y Cauca.
Nuestras oficinas y asesores del Banco Agrario pueden orientarlos y validar las medidas disponibles. Entendiendo que desplazarse no siempre es posible -especialmente en medio de las afectaciones-, también hemos activado la atención a través de nuestros canales, los equipos de gestión de cobranza y brigadas especiales instaladas en más de 30 puntos del territorio.
El mensaje que hemos llevado a las zonas impactadas, a donde han llegado nuestros chalecos verdes, es claro: el banco cuenta con un portafolio de alternativas que permite evaluar opciones según cada caso. Porque sabemos que ninguna emergencia golpea igual a todos, y que cada familia enfrenta esta crisis con sus propias dificultades.
Ahora bien, también es importante hablar con claridad: hay daños que superan cualquier alivio temporal. Por eso, como banco estamos a la espera de las instrucciones y herramientas que disponga el Gobierno nacional para ampliar el alcance de las soluciones y ofrecer medidas aún más robustas a quienes hoy lo necesitan con urgencia. Nuestra disposición es total: acompañar, articular y ejecutar lo necesario para que la ayuda llegue de manera efectiva.
Estar en Tierralta me recordó algo que la música de nuestra tierra siempre ha sabido expresar con honestidad: nuestra gente sabe resistir y levantarse. Pero no debería hacerlo sola. Como Banco Agrario estamos cumpliendo nuestra tarea: hemos activado programas, tomado decisiones, ajustado mecanismos y respondido con instrumentos financieros.
Pero no podemos -ni vamos a- perder de vista lo esencial: detrás de cada cliente hay una historia. Vamos a seguir llegando a donde otros no llegan. Vamos a seguir trabajando para que el llanto de las riberas no sea el final, sino el comienzo de la recuperación.
P. D.: No nos olvidemos de las mascotas. Durante nuestra visita dejamos puntos de alimentación para perritos en condición de calle.
Durante años se asumió que la política era simplemente el entorno en el que operaba la actividad económica. Hoy esa separación dejó de existir
Elegir bien este 8 de marzo no es un gesto simbólico ni una consigna emotiva; es una decisión urgente que define si el próximo Congreso será un contrapeso real o una extensión del poder