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Analistas 04/06/2021

“Purgatorio” de la transformación digital

Hernán David Pérez
Socio principal Quartam

La cuarta revolución industrial es una nueva etapa en la evolución tecnológica y económica de la humanidad. Es impulsada por innovaciones que se manifiestan en tecnologías que están transformando la economía, la sociedad y nuestra forma de vivir. Ante este panorama, surge la “Transformación Digital”, que en esencia es el proceso mediante el cual las organizaciones toman provecho de las nuevas tecnologías para incrementar su eficiencia -tanto a nivel económico como de sostenibilidad-, desarrollar nuevos modelos de negocio y mejorar la calidad de vida de las comunidades y personas.
En algunos sectores la transformación digital ha evolucionado con mucha rapidez. Por ejemplo, en el retail se ha dado el desarrollo del comercio electrónico y la omnicanalidad. Otro ejemplo es en el sector financiero, con la introducción de nuevos medios de pago como las billeteras virtuales y códigos QR. Y, adicionalmente y para no hacer la lista más extensa, la pandemia aceleró la digitalización y la virtualización de los sectores de la salud y la educación.
Por otro lado, en los diferentes subsectores de la manufactura, la introducción de las tecnologías de la cuarta revolución industrial está rezagada. Las empresas están estancadas en lo que se denomina “los pilotos en el purgatorio”, que no es más que aquellos proyectos de transformación digital que se ralentizan por largos periodos y que en algunos casos no avanzan hacia una fase de despliegue. Este problema se da a escala mundial.

un estudio de finales de 2018 realizado por la consultora mckinsey reveló que solo 30% de los pilotos alcanzan escala en toda la organización, y que en alrededor de 85% de las empresas encuestadas los pilotos se extienden por más de un año, e incluso, en muchos casos superando los dos años. hacia finales de 2020, en un estudio más reciente de la misma consultora, se observa que la situación no mejora, y que en el sector industrial 74 % de las organizaciones tienen sus pruebas piloto estancadas en el “purgatorio”.
Esta situación tiene dos causas principales: por un lado, es consecuencia de abordar la transformación digital desde una mirada táctica, donde prevalece la selección de proyectos “llamativos”, pero que no están alineados con la estrategia del negocio y las necesidades de los clientes; por otro lado, hay dificultades tecnológicas en la integración entre los diversos sistemas de información, los activos productivos de las fábricas y los diferentes actores de la cadena de valor.

Consciente de esta oportunidad, el Foro Económico Mundial dentro de la Plataforma “Shaping the Future of Advanced Manufacturing and Production” ha introducido dos iniciativas. La primera está dirigida al abordaje estratégico de la transformación digital en el sector de manufactura, y promueve el “Smart Industry Readiness Index (Siri)” como el estándar reconocido internacionalmente para la evaluación comparativa del estado de preparación de las fábricas y la cadena de abastecimiento frente a la Industria 4.0, así como para impulsar la adopción de metodologías y tecnologías de Industria 4.0 en los diferentes subsectores industriales dentro de la manufactura. La segunda iniciativa es denominada “Global Lighthouse Network”, la cual es un viaje de aprendizaje conjunto de una comunidad de empresas industriales que han demostrado éxito financiero y operativo en el uso de tecnologías de la cuarta revolución industrial para transformar sus fábricas, cadenas de valor y modelos comerciales, que sirven como guías para aquellas organizaciones que aún están en etapas iniciales de la transformación digital.

La problemática de los “pilotos en el purgatorio” no es exclusiva del sector de la manufactura. En general, las organizaciones en los diferentes sectores de la economía y de la sociedad deben ir más allá del desarrollo de proyectos novedosos pero desconectados de la cadena de valor del negocio. Deben asegurarse de introducir herramientas y prácticas estructuradas de clase mundial para diseñar su estrategia de transformación digital y adaptar sus procesos y modelos de negocio a un nuevo consumidor, permeado por las nuevas tecnologías que han generado una elevación de sus expectativas en cuanto a rapidez, personalización, predictibilidad, transparencia y sostenibilidad.