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El 28 de abril de 2016, de forma visionaria, y probablemente incomprendida en ese entonces, el recién nombrado CEO de Google, Sundar Pichai, publicó su primera carta a los accionistas. En ella, casi entre líneas, anticipaba un cambio de paradigma tecnológico, al afirmar que “De cara al futuro, el próximo gran paso será que el propio concepto de ‘dispositivo’ desaparezca. Con el tiempo, la computadora -sea cual sea su forma- será un asistente inteligente que te ayudará a lo largo del día. Pasaremos de un mundo ‘Mobile first’ a un mundo ‘AI first’.”
Para ese entonces, las compañías aún estaban inmersas en una carrera por adaptarse al mundo de la movilidad que habían traído los smartphones, aplicando el concepto de ‘Mobile first’. Este concepto fue promulgado en 2010 por Luke Wroblewski, ex Yahoo, y posteriormente ‘Googler’, tras la adquisición de su compañía Polar por Google. El concepto de ‘Mobile first’ proponía diseñar aplicaciones y software pensando desde el inicio en la experiencia digital en dispositivos móviles, en lugar de adaptar versiones originalmente creadas para escritorio.
En ese contexto de apogeo de los dispositivos móviles, sonaba bastante lejano y probablemente pasaba desapercibido el concepto de ‘AI first’ que promulgaba Pichai, pero a la luz del presente, aquella declaración de Pichai no solo cobra sentido, sino que se revela como una de las más acertadas anticipaciones del rumbo que tomaría la industria.
En las últimas semanas, varios CEO han declarado la adopción de una estrategia ‘AI first’. Dos casos destacados son Duolingo, la plataforma para aprendizaje de idiomas, y Shopify, software para comercio electrónico, cuyos líderes, en recientes memorandos internos, definieron los principios que guiarán esta transición:
La estrategia ‘AI first’ no se limitará al sector tecnológico: se proyecta una rápida adopción en múltiples industrias, lo que acelerará la llegada de productos y servicios al mercado, y al mismo tiempo provocará impactos profundos en el sistema educativo y en el mercado laboral. Será esencial desarrollar una fuerza laboral preparada para operar en un mundo basado en IA, situación a la cual deben anticiparse gobiernos, instituciones educativas, las propias empresas y cada persona en su individualidad. Un ejemplo del peso de esta agenda es la reciente orden ejecutiva del gobierno Trump, fechada el 23 de abril, y titulada “Avanzando en la educación en inteligencia artificial para la juventud estadounidense”. Esta iniciativa propone un plan integral para la alfabetización en IA desde la educación primaria hasta la formación profesional y el reentrenamiento de trabajadores en ejercicio.
A nivel personal y empresarial, ¿ya estás pensando en una estrategia ‘AI first’?
Esto implica modernizar los sistemas de información, implementar alertas tempranas y diseñar planes de mejoramiento que permitan corregir desviaciones antes de que se conviertan en crisis. Supervisar ya no significa esperar el colapso, sino anticiparlo y evitarlo
La intolerancia es el resultado de una mezcla peligrosa: frustración económica, sensación de inseguridad, burocracia asfixiante y una cultura donde cada vez hay menos espacios para procesar emocionalmente los conflictos
El escenario macro también supone una apreciación del peso. La tasa de cambio promedio pasaría de $4.053 por dólar en 2025 a $3.801 en 2026, lo que implicaría una apreciación cercana a 6,2% anual