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Tostado y molido

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Tostado y molido como el café salió el viernes de la Federación Nacional de Cafeteros el gerente general después de 5 años y ocho meses difíciles para él, y para el gremio, que sufrió mucho por su resistencia a aceptar que lo mejor era retirarse. Fue traumática su gerencia desde la elección, sin antecedentes marcó una división que aún persiste. 

La inseguridad que siempre le generó no contar con el respaldo unánime impidió un mandato claro, que permitiera liderar decisiones conducentes al cambio. Mantener el estado de cosas, era el camino más fácil para complacer a la galería.

En el 2010 se inició el ataque de “los derrotados” con una proposición de Juan Camilo Restrepo para que se le quitaran facultades al gerente, y que finalizó con su intempestiva renuncia llena de desagrado.  Con tan mala suerte que en agosto del 2010, Juan Camilo Restrepo terminó de ministro de Agricultura.

En el 2012 se suceden cuatro debates en el Congreso de la República, citaciones que el ministro, aprovechaba para pronunciar discursos cuestionando a la Federación.

En agosto de ese mismo año se realizó la marcha cafetera a Manizales y en diciembre, el famoso plantón de cafeteros en las puertas de la Federación. Consecuente con su estilo, el gerente se resistió a recibir a líderes cafeteros, que después crearon “Dignidad Cafetera”; con gestos como estos, la Federación renunció a la condición histórica de autoridad cafetera.

En la reunión del gremio el 6 de febrero de 2013 en Chinchiná,  supuestamente se fraguaba el paro anunciado para el 25, pero lo atizó por no haber invitado a sus promotores, como lo pidió el Gobierno. Se sucedió sin su participación, marginado, sin protagonismo, ni colaboración con el Gobierno.

En abril se convocó un Congreso Cafetero  Extraordinario. El Gobierno solicitó su cancelación por considerarlo inconveniente, a lo que se rehusó. Este le sirvió para demostrar que lo respaldaban la mayoría y acorralar al Gobierno – que no asistió – solicitando un fondo de estabilización sin aporte cafetero.

En el 2013 también enfrentó a la Misión del Café y al ministro Lizarralde.

En el 2014 se realizaron las elecciones cafeteras, registrando a duras penas una participación por encima del 2010, gracias a que participó la oposición por primera vez en la historia y eligió 25 líderes. En el congreso de diciembre, el bloque opositor aumentó y en el acto de instalación, pidieron públicamente al Presidente Santos la renuncia del gerente.

El pasado 6 de mayo, se difundió a través del boletín gremial, la noticia del mejor año en producción, exportaciones e ingresos. A renglón seguido, el 8 se publicó una carta de cinco comités al Presidente de la República recordando el cambio de gerente. El día 9 Muñoz adhirió a la solicitud de Dignidad Cafetera, pidiendo “activación de instrumentos de intervención directa en el precio”. Increíble contradicción.  Nunca aprendió que el gerente es un catalizador. 

Finalmente renunció mostrando como logros lo que heredó: El programa de renovación lo montó Gabriel Silva en el 2007; él lo continuó y pudo recoger sus frutos, aumentando la producción de 11.478.000 sacos en el 2008 a 12.140.000 en el 2014; la política de valor agregado fue la bandera de Silva desde 2002, así como las tiendas Juan Valdez y la ampliación de Buencafe, que inauguró.

Quedó debiendo – porque no contaba con liderazgo y apoyo -, la reforma de estatutos que ordenó el Congreso Cafetero del 2011 y la actualización del número de cafeteros y el área. Ni son 550.000 productores, ni 948.000 hectáreas.

“Los hombres pasan y las instituciones quedan”, pero en este caso muy resquebrajada.
 

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