Analistas

El referendo por el agro

Cuidado, mucho cuidado con el referendo por el agro colombiano, promovido por Dignidad Agropecuaria con el objeto de reformar la Constitución Nacional para que queden plasmados los derechos de los campesinos. 

Pretenden reformar los artículos 64, 65, 66 y 100 de la Carta Magna para obligar al Estado a proteger la producción agraria del país, y privilegiarla por encima de las importaciones, limitar la propiedad y el uso de la tierra, obligar al Estado a otorgar créditos y a renegociar los tratados de libre comercio, entre otros. 

A través de Dignidad Agropecuaria – instrumento político del Polo Democrático – que preside Oscar Gutiérrez, quien fuera el líder del paro cafetero, posteriormente se lanzó sin éxito al Congreso y consiguió personaría jurídica para este movimiento y continúa moviendo estas banderas, trabajando como instrumento de lucha del senador Jorge Enrique Robledo, parte de la plataforma de su candidatura presidencial; pretenden la “soberanía alimentaria” que no es otra cosa que el nuevo nombre del proteccionismo más vergonzoso del siglo pasado. Peligroso para la competitividad de la agricultura que necesita de la competencia internacional para ser eficiente, y que puede encarecer aún más la canasta de alimentos de los colombianos, para favorecer a unos pocos  privilegiados que no quieren competir, pero si llenarse los bolsillos a costa de los consumidores urbanos, que pagarán la cuenta de este despropósito. 

Renegociar los tratados de libre comercio para prohibir las importaciones es cerrarle las puertas en el mundo a nuestras exportaciones, porque los tratados son recíprocos. Alerta a los cafeteros, floricultores, bananeros, productores de cítricos, aguacate y palma, que de apoyar esta medida pueden ver cerradas las posibilidades de acceso a los mercados del mundo. 

Realmente esta es una reacción del senador Robledo ante el acuerdo de paz, dado que el acuerdo agrario es mucho más moderno y abierto al comercio internacional que su plataforma agraria, por lo que se siente amenazado electoralmente por estos nuevos actores de la izquierda. 

La industria de alimentos – desde la más humilde panadería hasta la más grande empresa – también puede verse afectada al consumir materias primas caras y rivalizar con productos manufactureros del mundo a precios competitivos, que preferirá el consumidor colombiano. 

Lo increíble es que la iglesia nuevamente interviene en política; históricamente aliada del Partido Conservador, y ahora de la izquierda, colaborando en la recolección de firmas, como el párroco de la iglesia de Chiquinquirá en Barranquilla. 

Mucho cuidado debemos tener todos los habitantes de las ciudades, la industria, el comercio, el Gobierno con este proyecto que pretende recolectar firmas hasta 2017 para lanzarlo en la campaña presidencial.  

No olvidemos que tenemos la tendencia a mirar con lástima a los productores del campo, y firmamos con facilidad sin percatarnos que estamos, inocentemente, refrendando una condena a consumir alimentos caros de por vida y a contribuir a condenar el campo al atraso y a la pobreza, que tendrá que ser combatida con las limosnas del Presupuesto Nacional que paguen los de las ciudades. Típico caso de captura de rentas. 

El mayor peligro está en los congresistas que se olvidan que sus electores están en las ciudades, pero saltan inmediatamente a respaldar todas las causas agrarias – por oportunismo político – sin medir las consecuencias para quien realmente representan.