Analistas

Síndrome de abstinencia

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Huérfanos de poder se encuentran los progresistas, con síndrome de abstinencia, por no haber logrado retener el poder de la alcaldía de Bogotá. Lo poco que les queda es el concejal Hollman Morris. Este ataque de paranoia colectiva de los progresistas se evidencia en el impulso que se está dando a los manifestantes que han atacado el patrimonio público que significa Transmilenio para los bogotanos, y los ataques sin fundamento a Enrique Peñalosa quien, en los pocos días que lleva su mandato, ha hecho más que Petro en todo su periodo. 

El auspiciar o justificar este tipo de manifestaciones no es otra cosa que el reflejo de la incompetencia del líder progresista, y su capacidad demostrada de dañar más que de construir. Como se referenció en otro medio, durante el empalme en la Secretaria de Integración Social se encontraron trescientas camisetas del movimiento ciudadano “Emputados Colombia”, nada más, ni nada menos, que en el despacho del anterior Secretario, lo que no debería tomarse como un hecho aislado, ya que su interpretación más lógica es que desde instancias públicas se promovieron actos, como los encabezados por este movimiento. 

Es decir, se ha hecho una promoción, a manifestaciones públicas cargadas de violencia que generan pánico y a su vez, detrimento del patrimonio público. A propósito de lo anterior, por estos días el concejal Morris amenazó al alcalde de denunciarlo ante la fiscalía por sus afirmaciones en las que según él trató de terroristas a quienes realizaron las manifestaciones y la oposición. 

La RAE define el terrorismo de la siguiente manera: 3. m. Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines político. ¿Quién en sus cinco sentidos podría negar que las manifestaciones que son defendidas por las actuales vociferaciones de los progresistas encajan a la perfección en dicha definición? 

Pero todo tiene una razón. La frustración de estar en el poder un día y al siguiente, por cuenta de la propia incompetencia, dejar de hacerlo, genera para ese mundo paralelo que son los progresistas un daño que no parece ser curable si continúan actuando como lo que la izquierda que ha administrado el país siempre ha sido: el palo en la rueda del progreso. Entre los dolidos y hoy eufóricos contradictores de Enrique Peñalosa está la directora del portal web contagioradio.com, Diana Marcela Otavo, quien fuera coordinadora y estratega de comunicaciones de la nefasta alcaldía de Gustavo Petro, y quien hoy reproduce con entusiasmo en dicha página todo aquello que vaya en contra del alcalde Peñalosa. ¿Imparcial su información? No lo creo. Considero que en estos casos la información que se transmite es producto de que su “mesías” haya salido por la puerta de atrás de la alcaldía de Bogotá y  de que por ende ella haya perdido su cargo en el Distrito. 

Hoy los progresistas de Gustavo Petro y Hollman Morris quieren hacernos creer que Peñalosa es un enemigo del metro y que ellos son los gestores de tan novedosa iniciativa. No fueron capaces de terminar la obra del deprimido de la 94 y la implementación del Sitp y hoy quieren posar como los grandes gerentes para darle un metro pesado a Bogotá. Por el contrario, lo que el alcalde pretende, y yo apoyo, es ser eficientes en recursos para poder solucionar los problemas de doce años de administraciones de izquierda que terminaron por someter a Bogotá al caos y a la anarquía total.
 

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