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Analistas 26/08/2021

Setenta mil razones

Guillermo Cáez Gómez
Socio en Cáez Muñoz Mejía Abogados

Desafortunado es el menor de los calificativos que podría recibir lo que pasó en el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia. No era predecible el tamaño del fracaso, pero sí la gran posibilidad que esa cartera, en cabeza de la actual ministra, no terminara sino decepcionando. Pues bien, estuvo a la altura de las (bajas) expectativas.

Más de setenta mil razones podría tener cualquier presidente para pedir la renuncia de la actual ministra, pero contrariando la razón, la sensatez e incluso en contra de cualquier decisión estratégica, Iván Duque ha decidido respaldar a quien no tiene nada más que entregar distinto a uno de los mayores fracasos y escándalos. Pueda que no exista corrupción activa, pero la negligencia y la ineptitud en la ejecución de recursos públicos también es corrupción. Los abogados solemos llamarla como responsabilidad “in eligendo e in vigilando”, que no es otra cosa que elegir mal los funcionarios a cargo de ese proyecto además de la ausencia de vigilancia, algo por lo que debe responder disciplinaria y políticamente.

Setenta mil razones tiene Colombia de reclamar justicia, no la misma que quiere que por las ineficiencias se libere a uno (Epa Colombia es tan solo un absurdo ejemplo) y se condene al otro. Lo que debemos exigir de la justicia y de los líderes que se muestran como la salvación es buscar que en ambos casos existan los castigos necesarios para cada una de las conductas que están siendo completamente contrarias a los intereses sociales.

No podemos instrumentalizar a la justicia como el cuchillo de la venganza para que nuestro contradictor “tenga su merecido”. Alguna vez leí que con quien se debe ser más leal (por encima del amigo) es con el contradictor. Ese hito marcó lo que ha resultado ser una premisa de mi vida y es hoy la necesidad que me permite decir que tengo más de setenta mil razones para decirles, estimadas lectoras y lectores, que nuestro mayor reto democrático es votar y elegir bien.

Esa elección empieza por informarse, por dejar de seguir el rebaño y por olvidar que existen soluciones milagrosas. Setenta mil razones tengo para no votar por ninguno de quienes hoy se perfilan como candidatos para aspirar a la Presidencia de la República. Este hecho del MinTIC fue el tope, el punto de inflexión con un ministerio que en el tiempo de la transformación digital defraudó al país con su incompetencia. Esta incompetencia no solo se paga con setenta mil millones, sino con la repetida historia de que existe una población a la que la Constitución no la cobija.

Ni merecemos esta falta de rumbo, ni el remedio puede ser peor que la enfermedad. Así que, más allá de estar en un escenario de superioridad, lo que me ha motivado a escribir esta columna no es más que la frustración ciudadana de ver cómo cada vez recorremos el camino a la inviabilidad, pero seguimos mandando mensajes como que somos un “hub empresarial”. El presidente Duque ha contradicho sus postulados, entre ellos el que afirmaba con vehemencia que este sería el Gobierno del “que la hace la paga”: pues en MinTIC la hicieron y solo los colombianos con nuestros impuestos la pagamos, mientras los verdaderos responsables políticos, penales y disciplinarios siguen sin siquiera sonrojarse.

Si estas no se suman a las setenta mil razones a las que debemos repensarnos y entrar en un espacio reflexivo como sociedad, no encuentro otro motivo más para que cambiemos el rumbo del país.